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viernes, 13 de junio de 2014

¡¡¡Neceser customizado para el veranito!!!



Material:

  • Papel (cómics, de regalo, collage propio, etc…)
  • Forro
  • Aguja de lana
  • Hilo o lana fina

¡¡¡Buenas!!! Cuántas veces queremos llevar con nosotros materiales varios y nos damos cuenta que los neceseres o bolsitos que tenemos o bien son demasiado pequeños o bien parece que llevemos una maleta de fin de semana.
Bien pues, ¿qué hacemos? Hacernos un neceser súper personalizado y adecuado para nuestras propias necesidades.
Empezamos?! Venga vamos….

Primer paso: forrar

Lo primero que haremos es coger el  papel con el que queremos hacer nuestro neceser.

En segundo lugar lo extendemos en una mesa y le insinuamos la doblez por algo más de la tercera parte (como si fuéramos a hacer un sobre pensando también en la solapa). Sólo hace falta por la parte horizontal, la que cerraremos, ya que los laterales irán cosidos.

Una vez que presentamos el patrón del papel de lo que será nuestro futuro neceser y comprobamos que llega, cogemos forro de los libros, el que tiene parte adhesiva ya que el otro no nos sirve.

Forramos ambos lados del papel y recortamos el sobrante del forro dejando medio centímetro del margen del papel.

Segundo paso: a coserrrr!!!

Ahora sí en este paso lo primero es hacer las dobleces que antes hemos insinuado pero que no los hemos hecho totalmente para no marcar el papel.

Una vez doblado y visualizado el neceser (venga que queda casi nada) cogemos la aguja de lana y pasamos el hilo. En este caso cogeremos hilo verde para resaltar el cómic en blanco y negro.

Empezaremos a coser desde la esquina del margen inferior izquierdo del neceser. Desde dentro sacaremos hilo e iremos subiendo por toda la solapa, hasta llegar a la esquina del margen inferior derecho. La idea es hacer toda una puntada por todo el lateral del neceser.

Tercer y último paso: cierre

Este paso es mas a elección del que lo fabrica ya que podemos poder botón, cierre con goma, etc.. En este caso hemos elegido el típico cierre indio quedando muy  a juego y acorde con el estilo del neceser.

Para hacer este cierre es tan sencillo como trenzar hilo (del mismo que hemos cosido neceser) tres veces el largo del neceser y al final de la trenzada poner unos apliques. Una vez tenemos la trenzada hacemos un agujero (con la punta de la tijera o el boli para agujerear) en la parte media de la solapa inferior, pasamos trenzada y hacemos nudo interno para que haga de tope. Y…. gualaaaa!!!! listo!


jueves, 5 de junio de 2014

Arroz con leche, leche con arroz

Vuelvo a sumergirme en las páginas del antiguo bloc de Carmen para interpretar y así elaborar otra de sus fantásticas recetas. Un clásico aquí y allende los mares, ya que este delicioso postre se elabora en muchos lugares y aunque cada cual traiga consigo diferencias en algunos ingredientes y modos de elaborar, la base es la que importa, como reza el título.

Personalmente este dulce me transporta a mi infancia y las meriendas en las granjas del barrio gótico de Barcelona donde no podía conformarme con comerme sólo una ración. 


Nos quedamos con el título Arroz con Leche a la Aurora como originariamente viene en el bloc. Los ingredientes para primer paso o base son:

400 gr. de arroz redondo (el de toda la vida) 

2 litros de leche entera.

250 gr. de azúcar blanca.

50 gr. de mantequilla.

1 Rama de canela.

Una cáscara de limón.

Ingredientes para el segundo paso:

2 Huevos. 

500 ml de leche entera.

3 Cucharadas de azúcar blanco.

1 Cucharadita de maicena.

1 Vaina de vainilla.

Para facilitar la elaboración de esta receta y de otras haced una mise en place (ingredientes y utensilios a mano y bien ordenados), facilita la tarea aunque es opcional ya que cada uno trabaja a su manera. Con esta receta en cuestión la recomiendo más que en otras. 

Introducid en una olla un poco grande todos los ingredientes del primer paso: acordaos que son dos litros de leche. Además sera más fácil a la hora de remover si no se nos desborda por haber errado en la elección del tamaño. A fuego suave, dejaremos que se vaya haciendo el arroz e iremos removiendo de vez en cuando.

Mientras se va haciendo el arroz, iremos haciendo el segundo paso. De los 500 ml. de leche, separamos y reservamos una tacita. En un cazo ponemos el resto de la leche con las tres cucharadas de azúcar y la vaina de vainilla a fuego suave, hasta que hierva y removiendo para que no se pegue.

Vamos dejando que hierva la leche con la vainilla y el azúcar y mientras en otro bol mezclaremos la tacita de leche que habíamos reservado con las dos yemas de los huevos (las claras las dejamos para después) y la cucharadita de maicena. Reservamos.

Cuando la leche con la vainilla hierva, introducimos la mezcla de los huevos y maicena, se remueve sin parar con las varillas o cuchara de madera, aunque es mejor con varillas de cocina, durante cinco minutos y pasados éstos se mezcla todo con el arroz. Esto ayudará a que se espese mejor el arroz con leche y quede más cremoso. Removemos y dejamos que se vaya haciendo el arroz hasta su punto óptimo, arroz nini, ni duro ni pasado. Acordaos de remover de vez en cuando hasta que llegue a ese punto. 
Textura cremosa

Y por último, podemos preparar un merengue con las dos claras, pero es a modo de decoración. No es esencial para el sabor. 

Si queréis hacer un merengue os recomiendo una batidora de varillas, porque hacerlo a mano es un poco cansado y con la batidora de varillas queda genial. Batid las dos claras recién sacadas del frigorífico y cuando estén empezando a montar poned un poco de azúcar

Una vez hecho el arroz lo pasamos a una fuente y lo dejamos enfriar a temperatura ambiente. Cuando este frío lo podemos pasar al frigorífico o comerlo caliente. 

Si habéis hecho el merengue, podéis usarlo para decorar con manga pastelera y boquilla rizada en la fuente común o poner con una espátula, azúcar glas y quemar con soplete con cuidado de no quemarse. En las fotografías veréis las  diferentes opciones, la de la receta, las clásicas y la alternativa. 

Decorado con canela en rama
Decorado con merengue y guindas

















Decorado con canela en polvo
Decorado con merengue quemado al soplete


Espero que disfrutéis con otro de nuestros clásicos dulces.

jueves, 15 de mayo de 2014

En ruta: el Mercat de Canovelles y los tomates que saben a tomate


Llega el momento de las ensaladas de todo tipo y es un martirio sentarse a comer verdura que sabe a... nada. Agua, pura agua. Recorremos los supermercados y todo brilla artificialmente, los precios están por las nubes y cuando llegas a casa no sabes si hacerte la ensalada de tomate o de tickets de la compra directamente, aliñados con la mala leche que te entra de saber que has pagado por productos de calidad ínfima y precio vergonzoso.

Echamos de menos esos puestos de agricultores donde aún puedes ver los restos de tierra, donde las manzanas brillan por su falta de homogeneidad de calibre y no por las ceras con las que las retocan para que sean más apetitosas. Hay varias opciones para conseguir tener productos frescos y directos de la huerta, algunos que llegan a la puerta de tu casa y que puedes comprar por internet:

  • FRUITA I VERDURA: seleccionas qué compras y te lo envían a casa
  • FRESCUM: todo tipo de productos y muchos de ellos ecológicos
  • DOCTOR VEG: cestas de fruta y verdura a domicilio a partir de 25€
  • I LOVE FOOD: cajas de frutas y verdura a domicilio en Barcelona a partir de 24€
  • NATURAL COMO LA VIDA MISMA: cajas de frutas y verdura a domicilio a partir de 23€. Éstas las hemos probado y la verdad es que la calidad es buena y puedes seleccionar qué quieres y qué no
Como estas tiendas, encontraréis un montón ya que cada vez somos más los que pedimos calidad y trazabilidad. El problema, muchas veces, es el precio. Pagar por lo ecológico es caro y por lo que te llega a casa también. Por eso dedicamos esta entrada al Mercat de Canovelles, que se ha convertido en nuestro centro neurálgico de abastecimiento de verdes variados. 



Se creó en 1961 con sólo 3 paradas y ahora mismo ocupa 6 calles de la población. Abre TODOS LOS DOMINGOS DEL AÑO y el único problema es que la mejor forma de llegar es en coche a no ser que vivas en municipios adyacentes. Nosotros hacemos viajes compartidos y así también compartimos fruta y verdura que al comprarla en cajas o sacos grandes nos sale mucho mejor de precio. En el mercado tienen habilitadas 2 zonas de aparcamiento y para llegar a él tenemos que buscar el polígono Can Castells que es donde está situado.



Como es un lugar muy visitado y de los que crea adicción, llegan a él unas 10.000 personas por domingo... una barbaridad. Por eso nosotros intentamos estar siempre allí sobre las 8.30 a pesar de que no abran hasta las 9.00, para aparcar cómodamente y cerca porque después volveremos arrastrando los carritos repletos de verdura, con apios debajo del brazo, bolsas de las compras de última hora y sorteando a la gente que se multiplica desproporcionalmente. Es un mercado no sólo de alimentación sino que también tiene ropa, menaje del hogar, puestecitos de cosmética... lo que normalmente encontramos en otros mercados. Pero el "quid" de éste es la calidad y el precio de su fruta y verdura.







Esas geniales ofertas de 2kg por 1€, de sacos de patatas a 0,40€ kilo, de cajas de fresones de un sabor de los de antes a 3€ los 2kg... todo según la temporada, por supuesto, ya que muchos de sus puestos provienen de agricultores de Cataluña que nos traen lo más fresco del momento. 











También encontramos maravillosos puestos monotemáticos con variedades de cítricos, variedades de tomates -impresionantes-, variedades de tubérculos, de legumbres... un montón de productos a elegir y comparar ya que la competencia nos hace encontrar precios de los de antes. Con 20€ te llenas el carro para 2 semanas (para una pareja), un lujo cuando es imposible rebajar el ticket de cualquier compra de comida de 50€ cada vez que visitas un centro comercial.

Y antes de salir, no está mal que pasemos por la gasolinera "low cost" que está situada justo al lado y en la que merece la pena repostar. Fijaos en el precio:


Gasoil a 1,24 un domingo. Me llevo lo verde y repongo para tirar todo lo que pueda, que conduciendo a menos de 2500 revoluciones, pasando de esos acelerones que tanto veo en los coches vecinos y usando el coche sólo para lo que realmente necesito, me dura todo el mes y parte del siguiente. 







domingo, 6 de abril de 2014

Pollo al Cava de Carmen & Pepa. Fácil y barato

En una pequeña cocina de Santa Coloma de Gramenet que viste azulejos blancos con motivos azules, no los más bonitos pero sí la mar de prácticos, se escucha Radio Teletaxi a todo volumen para apaciguar el ruido de cacharros y ajetreo. Se abren y cierran armarios de un color rojo chillón escandaloso y los fogones marchan a todo gas -de bombona de butano-. 

Carmen acompaña las canciones con tarareos inconscientes y viajes mentales al Sur, donde dejó sus raíces bien guardadas.

Sonríe al ver aparecer a uno de sus bichos, que con un trozo de pan aguarda al lado de la sartén donde se está friendo un tomate frito casero que borbotea bailando por sevillanas. Por ahora no hace caso, poniendo a prueba la paciencia de esa niña de 10 años que la está liando en el comedor y tiene a su hermano de 5 años sentado sobre una manta en el suelo con la excusa de un viaje a islas remotas.

"Mamaaaaaa" se escucha rogar a la niña. Complaciente, Carmen levanta la tapa metálica que guarda el ansiado tesoro. "Venga, con cuidado". La niña sumerge el chusco de pan y humeante se lo acerca a la boca. "Ten cuidado que te quemarás" Y se quema. Como siempre. No aprende ni aprenderá que la impaciencia, casi siempre, duele. Con la boca plastificada por la quemazón, la niña, tan contenta, absorbe el tomate del pan y en un abrir y cerrar de ojos vuelve a tener otro chusco en la mano con la misma cara de muerta de hambre. Sólo que ahora lleva acompañamiento. El náufrago ha abandonado el barco y repite lo que ha visto hacer a su hermana. Dos pedigüeños acechando una sartén. Carmen intenta disimular lo divertida que le parece la estampa con una mirada de censura que los eche de allí porque debe continuar cocinando, que le van a dar las tantas y las piernas le piden descanso. 

Pero le puede el corazón. Ella misma remoja los dos chuscos y los entrega, chorreando cariño de salsa de tomate y ahora sí, devolviéndolos a sus juegos. Carmen, con su metódico orden, hace tiempo convirtió la cocina en un planning que le permitiera hacer un menú equilibrado y sencillo de seguir. El día de la pasta, el de las legumbres, el del pescado, el de la carne... y había dos días mágicos, los miércoles y los domingos, que se permitía inventar buscando recetas por los medios que en esos años '90 estaban más a mano. El medio más valorado: el que obtenía oralmente, bolígrafo en mano como una estudiante culinaria atenta a todos los detalles de elaboración. La combinación del método con el teléfono explicaba esos desconchados que el pobre cacharro tenía en cada una de sus esquinas.

Las recetas que recopilaba y que conseguían el aprobado unánime de sus pequeños críticos, los más duros del jurado, pasaban a su bloc de notas, ese pinche de cocina que le acompañaba y que terminaba acribillado en el fuego amigo de trincheras. 





20 años después, resguardado de los ajetreos de mudanzas y limpiezas para soltar lastre, el bloc se ha convertido en parte de la impedimenta que acompaña el viaje de esa tropa pequeñita que creció y que continúa sus batallas en fogones ahora propios que bailan al ritmo de Spotify.

Pepa lo ha recibido como un cetro sagrado, un tesoro que permanecía oculto entre una maraña de recuerdos. Y debe reinterpretarlo. Debe leer entre líneas lo que eran obviedades para su autora, pasos que se seguían a fuerza de costumbre y que se omitían en la fluidez de la tinta. Y debe recrearlas, hacerlas suyas, amoldarlas a gusto de nuevos críticos.

Lo que caracteriza a este bloc viajero es la sencillez de sus recetas, lo baratas que son de hacer y los sabores que consiguen. Prácticas. Como Carmen. Cocina de proletariado si nos ponemos marxistas. De "crisis" si nos ponemos contemporáneos y tenemos en cuenta que ser proletariado se ha convertido en un lujo. 

Inauguramos el bloc con una receta que suena muy bien: 

POLLO AL CAVA



En la receta original leemos "champán", pero no nos engañemos... tenemos Cava y del baratito, antes del que nos dejaban en la Cesta de Navidad, ésa que está en peligro de extinción. Ahora por menos de 2€ buscamos la etiqueta más bonita y para la cesta de la compra. Tampoco vamos a cocinar con Moët  & Chandon, no seamos repipis.

INGREDIENTES:

- 1/2 kilo de trozos de pollo: si son muslitos saldrán mucho más jugosos pero podéis usar trozos variados. Con pechuga os quedará muy reseco.
- Un buen chorro de Cava
- 1 cebolla rallada. También la podéis triturar en la picadora pero que quede prácticamente deshecha y con el jugo a la vista.
- Una bandeja de champiñones de 250 gr: aprovechad que ahora están muy bien de precio. Para limpiarlos usamos un trapo de cocina limpio y humedecido, para llevarnos toda la tierra que puedan tener.
- 2 o 3 cucharadas de aceite de oliva
- 1 cucharada de harina
- Un vaso de leche entera (250 cl)
- Nuez moscada
- Pimienta y sal

ELABORACIÓN:
  1. Ponemos el aceite a calentar en la sartén. Hemos usado una sartén de hierro colado que es la superviviente más veterana y que puede sustituirse por cazuela de barro o cualquier utensilio que permita cocción a fuego lento. Prohibido WOK. 
  2. Incorporamos el pollo y lo doramos bien.
  3. Ahora echamos la cebolla, salpimentamos y dejamos que poche un poquito con el pollo, a baja temperatura, para que se repartan bien los jugos.
  4. Incorporamos los champiñones cortados a la mitad
  5. Incorporamos el Cava a gusto del cocinero. Nosotros hemos puesto un chorro generoso: giro la botella y un... dos... tres...
  6. Tapamos y dejamos a fuego lento durante 1 hora, que se mezclen los sabores y se hagan las verduras. Puedes visitarlo en tus múltiples viajes a la cocina a por agua, a hacerte un té, a ver qué quiere el gato ahora, etc.
  7. ¿Cuándo está? Cuando el champiñón está hecho por dentro. Pruébalo, no te cortes... y sopla antes, te lo dice la especialista en quemarse la boca. 
  8. Añade la cucharada de harina y la nuez moscada removiendo bien para que ésta se deshaga y se mezcle con los ingredientes. Incorpora la leche poco a poco. Puede ser directa de la nevera. Sigue removiendo para evitar grumos y disfruta viendo cómo se espesa la salsa.
  9. Listo. Huele que alimenta, pero por si acaso no es suficiente, NOS LO COMEREMOS.




sábado, 22 de marzo de 2014

Autopublicar un ebook: una historia real


¡Ya empezó la primavera! Los pájaros trinan cruzando el cielo azul con su vuelo y la flores resurgen con todos sus colores... ejem... qué frío hace y menudo cielo tapado horroroso y gris estoy viendo por la ventana, va a caer la de Noé... 

En fin... hoy es un día de los de café, mantita y libros. Y he pensado... mmmm... ¿le interesaría a la gente saber publicar un libro? Pero uno por internet, un ebook, para que salga lo más barato posible, no tengamos que llorarle a ninguna editorial y encima todo el mundo lo pueda descargar gratis o pagando, como elijamos.

Y he pensado en esto también porque hace muy poquito recibí la llamada de una pareja maravillosa que conocí en mi trabajo. Llegaron azorados, cargando con ellos un e-reader de 10 pulgadas que pesa más de medio kilo (el lector electrónico o "cacharro" para leer ebooks) y con miradas de angustia porque no conseguían resolver el gran "enigma": cómo leer sus propios pdfs ahí dentro. 

Alfonso, un señor que a sus 70 años mantiene su apostura y una mirada pícara que delata que ha pasado años entre adolescentes, tiene una colección de pdfs escritos por él mismo. Son libros divulgativos de historia y de ciencias, que se ha dedicado a escribir y que ha regalado a sus amigos. Ahora quiere poder leerlos en el aparato pero no consigue hacerlos llegar. Solucionado esto con un copiar-pegar, ven aparecer sus libros y se iluminan sus ojos como si acabara de abrirles la cueva de Alí Baba allí mismo. 

Hablamos sobre lo maravilloso de escribir y de compartir, sobre la importancia que esos libros tienen para ellos dos, el escritor y su musa, y me explican las peripecias que han sufrido para publicarlos en papel y poder repartirlos entre amigos. Son su legado, me dicen con la mirada absorta en un futuro oscuro que esperan con resignación.

Ese comentario es un interruptor que enciende una idea en mí: ayudarles a publicar sus libros para que todo el mundo pueda tener acceso a ellos. Se emocionan. Intercambiamos teléfonos. Prometemos cita. Y mano a la obra me pongo a buscar información.

En mi búsqueda he encontrado que hay un montón de lugares donde autopublicarse pero para mí lo más importante es que esos libros obtengan su ISBN: el dni del libro, que prueba la autoría, lo registra y permite ponerlo a la venta.

El ISBN lo podemos solicitar directamente a la Agencia ISBN por 45€ (cada libro) en el servicio más básico: 


Una vez conseguido éste, si queremos podemos venderlo nosotros mismos por Internet. Pero en este caso, quiero algo que lo tenga todo, el ISBN, que quede en una página web conocida por mucha gente, que pueda estar protegido, que ellos no tengan que publicitar o mantener nada. Y veo otra página web interesante dedicada exclusivamente a esto, Bubok:


Tienen todo tipo de servicios: posibilidad de darse de alta en ISBN o Safecreative (un registro que nos vale como el ISBN y que es gratuito), de que te lo editen, de hacer copias en papel, de que diseñen una portada. Aquí tenéis el enlace a su cuadro de precios:


Pero aún me parece un poco complicado para ellos y busco algo que sea más conocido, más cercano, por lo que miro en la página web de Casa del Libro que sé que tienen un servicio de autopublicaciones:


Por 29€ veo que te gestionan el ISBN, puedes subir tu pdf (o epub si eres un editor avanzado y ya te editas tus propios ebooks), tu portada, elegir si quieres que esté protegido o no para evitar copias ilegales, eliger el precio y saber exactamente qué cantidad te ingresarán en la cuenta corriente que configures cada vez que compren un libro. Fácil, rápido, una web conocida y muy visitada.

Nos ponemos mano a la obra y realmente resulta muy sencillo: 

1. Nos registramos en Casa del Libro y en la pestaña "Servicios" vamos a "Autopublicación Tagus"

2. Click en "Comenzar"

3. Seleccionamos el .pdf por un lado (sin portada, sólo texto) y la portada en formato .jpg por otro.

4. Escribimos el argumento del libro, la materia para que esté clasificado dentro del catálogo de la librería y decidimos si está protegido o no.

5. Le ponemos precio. En el momento te dice qué parte de ese precio irá para ti.

6. Rellenamos nuestros datos de cuenta corriente para que nos puedan hacer los ingresos.

"Voilà" libro camino a la "nube"

Una vez acabado el proceso con un libro, les resultó tan fácil, que como dos alumnos aplicados, nada más marcharme de su casa, publicaron un segundo ebook ellos solos siguiendo los mismos pasos. 

Estaban eufóricos y me llamaron para comunicármelo. Hacer llegar la tecnología a personas que la han vivido ya mayores es como ser Papá Noel... de primavera y sin renos, por favor, que ahora tenemos bicicletas.

Los dos libros tardaron unos 15 días en estar a la venta ya que la gestión de ISBN tiene su proceso, pero ya están allí, su legado escrito, un trozo de sus vidas. Y más llegarán de ellos dos, incasables creativos, él con más de 50 libros a su espalda que seguramente hayamos usado porque nos ayudaban con las clases de BUP, COU y ESO, un profesor de matemáticas obsesionado con "deleitar enseñando" y su mujer, promotora, amiga y musa. Cómplices. Generosos. Ejemplos vivientes.

No puedo irme sin dejar un enlace a esos dos libros que son la prueba del "asesinato" y también dos obras que merece la pena leer. Son amenas, frescas y eruditas, con vocación de enseñanza, tejidas con diálogos a la manera de los antiguos filósofos griegos pero sin retórica superflua. Son Alfonso y Victoria, eternos.



viernes, 21 de marzo de 2014

Muslos de pollo en Mi salsa o Qué hacer con el tallo de la cebolleta

Hay recetas que comienzan en un libro de cocina, recetas que comienzan en un sabor o un olor, en un recuerdo... y otras, simplemente, te las encuentras por casualidad cuando haces comida de reciclaje. 

Ésta, específicamente, empieza en el momento en que corto el tallo de un manojo de cebolletas que tengo en la nevera y que ocupan todo el espacio vital de las verduras vecinas.

INGREDIENTES (2 personas pequeñitas)

1 tomate pelado 
1/2 pimiento verde
2 muslos de pollo
1/2 litro de agua
1 pastilla de caldo de pollo o de verduras
tallos de 3 o 4 cebolletas
1 o 2 dientes ajos, según el aliento que quieras compartir con la humanidad
1 cucharadita sal y otra de azúcar para el sofrito
Una pizca de sal y pimenta (opcional) para los muslos
2 patatas medianas peladas
Un chorrito de Oporto o vino tinto. 

SARTÉN HONDA


¡Vamos allá! 
1. Antes de nada, vamos a MARCAR los muslos de pollo salpimentados ligeramente en una sartén con un poquito de aceite, lo que significa que cuando el aceite esté bien caliente, pasaremos por allí los muslos, primero una cara y después la otra, hasta que se vean bien doraditos pero no hechos por dentro. De esta forma los sellamos para que cuando vayan a la cazuela no pierdan tanto líquido resecándose y para que además ese tostadito magnífico se incorpore a los sabores de todo el plato en general.

2. Cuando estás a punto de sacarlos porque las dos caras están bien doradas, echamos el chorrito de Oporto u otro vino tinto que tengamos por casa. El Oporto le da un aroma y un toque dulce a la salsa muy interesante pero podemos sustituirlo por vino tinto y tendremos otros matices.  

3. Dejamos REDUCIR el vino, que no es sólo que se evapore y espese sino que también pierda su alcohol en esa evaporación. Cuando se incorpora alcohol a una receta, éste debe hervir a no ser que lo queramos justamente sea el sabor a alcohol y toda su graduación en nuestra sangre: Viva la fiesta.

4. Reservamos los muslos en un plato SIN LIMPIAR LA SARTÉN porque aprovecharemos los sabores que han quedado en ella para que se mezclen con el sofrito. 

5. Momento sofrito: en casa los tropezones no son bienvenidos y por eso tenemos el carnet de "picadoras de todo lo verde". Cada uno puede hacer el sofrito como prefiera, pero en esta receta todo ha ido escrupulosamente picado: dientes de ajo, tallos de cebolleta y pimiento verde. Y a la sartén donde habíamos marcado muslos.

6. Mientras se va dorando la picada verde, pongo en la picadora el tomate pelado para triturarlo bien (si le dejas la piel te encontrarás hilillos duros y te acordarás de esta receta y de una servidora) y lo añado a la sartén cuando el sofrito esté hecho. Éste es el momento de poner a fuego lento porque buscaremos que liguen todos los sabores.

7. De nuevo sin lavar, ponemos en la picadora dos dedos de agua y removemos llevándonos los trocitos de verduras que hayan quedado y los restos de tomate. Añadimos ahí mismo una cucharadita de sal y otra de azúcar, volvemos a remover y para la sartén.

8. En un recipiente ponemos a calentar 1/2 litro de agua con una pastilla disuelta de caldo de pollo o de verduras. Si no os gusta usar pastillas, preparad FONDOS naturales que son estupendos para las recetas. Ya dedicaremos una entrada de blog a este tema. Otra opción son los bricks de caldos de verduras. Total... 1/2 líquido de agua con sabor.

9. Mientras, pela las dos patatas y córtalas en cuadrados irregulares, tipo patata brava. Añade a la sartén el agua anterior bien caliente, las patatas y los muslos de pollo. La pinta que nos tiene que quedar es más o menos ésta:


¿Para cuándo las pantallas de ordenador que transmitan olores? 

10. Chup-chup. ¿Cuánto? Las patatas suelen tardar unos 30 minutos en cocer... aunque la alta cocina usa el truco de "pincha el palillo" o sea que nosotros también lo tenemos permitido. Los muslos más o menos, según el tamaño. Para saber si un muslo está crudo, con un cuchillo separamos el hueso de la carne sin destrozarlo y vemos si está hecha. Sólo hacer palanca, no descuartizar. A más tiempo, salsa más reducida y sabrosa, pero patatas deshechas y carne reseca. 

11. Servir y comer. Obvio ¿no? Si os fijáis en ese trocito de carne suelta veréis el resultado de descuartizar al comprobar el punto. Feo. Pero va muy bien para que se vea el tono rosado que coge la carne hecha pero no pasada de cocción. Excusas. Pero estaba... Mmmmm...


Por último... si os ha quedado salsa porque el pan no os ha llegado para mojarla toda... ¡no la tiréis! En la próxima entrada os explicaremos qué hemos hecho nosotras con ella... por ahora, nos espera impaciente en un tupper bien refrigerado.

martes, 18 de marzo de 2014

En tu fiesta me colé... y me he llevado los ganchitos que te sobraron

Qué rabia da ver esos restos de patatas fritas, ganchitos, ruedas, pelotazos y demás "snacks" que a la gente le encanta dejar con esa vergüenza tan característica que no es otra cosa que evitar ser señalado como el glotón del grupo. Llega el momento de recoger y cada bolsa tiene su resto, ese puñadito que al final no has terminado de verter en el bol porque la cháchara te ha envuelto y tú tan contenta de dejar de ser anfitriona y relajarte. Pero cuando vas a recoger y te asomas al cubo de basura te entra ese malestar que te dice que tirar comida "está feo". Y coges todos los restos de bolsas y los metes en un "tupper" tan contenta. Pero claro... ¿Y ahora qué? 

Pues como también "está feo" usar esas sobras para ponérselas al primero que vuelva a cruzar la puerta vamos a usarlas para hacer unos estupendos rebozados crujientes y diferentes al pan rallado-huevo de toda la vida.


La foto corresponde a unos "libritos" de lomo con extra de queso y de baicon -opcional, por supuesto- que hemos rebozado con esas sobras de "snacks". Para triturarlos usé la picadora que llevan como complemento casi todas las "minipimer" del mercado. Los puse todos y piqué hasta tener diferentes grosores, algunos más finos y otros más gruesos, porque así cuando comamos notaremos diversas texturas al masticar. 

Para rebozar, primero pasamos por huevo batido y después la mezcla triturada. Si queremos doble rebozado, pues repetimos: huevo-mix-huevo-mix. Para un par de piezas con un huevo que batamos ya tenemos suficiente. Y lo más importante de todo: EL ACEITE BIEN CALIENTE. Antes de poner cualquier cosa a freír, lo mejor es echar al aceite un poquito de harina o en este caso un poco del mix y ver si el aceite se pone a burbujear. No hay nada peor que meter una fritura en aceite que no ha cogido una buena temperatura -entre 150 y 180ºC- ya que absorberá todo el aceite y se quedará blanda y grasienta... puaghhhh. 

Hay quien deja el aceite hasta que empieza a humear, pero ése es el punto en que empieza a quemarse y a ser más nocivo por lo que la prueba de echar un poquito de alimento al aceite es la que siempre me ha funcionado mejor para casa.

Y por último... por vuestra salud y por vuestro paladar, sacadlo a un plato con papel de cocina para que absorba la grasa sobrante antes de servir en el plato definitivo. 

Ñam ñam. ¡Buen provecho!


sábado, 15 de marzo de 2014

¡Bienvenidos/as!

Después de un invierno largo largo, llegaron los primeros días primaverales y con ellos las ganas de compartir experiencias. Cada vez nos las ingeniamos más para ahorrar, crear, innovar, divertirnos... y este blog tiene que ver mucho con los cuatro conceptos. Aquí vamos a colgar esas cositas que encontramos o se nos ocurren cada día, tanto manualidades como recetas, truquitos y hasta habrá cabida para "lo que no se debe hacer" ya que a fin de cuentas... quién no se ha sentado delante de la pantalla y le ha preguntado al google cómo quitarse la mancha horrorosa de café de su camisa preferida y ha terminado eligiendo esa opción que convertía su camisa en un babero. Respuestas, preguntas, cosas nuevas, cosas prestadas, cosas interesantes, referencias... Me hago un sofá mientras caliento mi tarta de manzana... lo típico.

Y empiezo dándoos la bienvenida con la foto de un magnífico pimiento que surgió en nuestra terraza el año pasado, y que está encima de una mesa de madera que reconvertimos lijando e imprimando de blanco desgastado y que nos quedó estupenda como soporte de conversaciones de exterior. 

IMPRIMAR: es un proceso de preparación de una superficie. Si queremos pintar madera podemos hacerlo sin prepararla antes, pero lo más seguro es que rápidamente la pintura se empiece a estropear y no quede bien fijada. Si imprimamos, la madera transpirará y eliminará la humedad y la pintura nos agarrará mucho mejor. Nosotras compramos en Leroy Merlin un bote para imprimación de madera de exterior en blanco y lo aplicamos tras lijar la madera con una lijadora manual de las que no superan los 50€.