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sábado, 30 de agosto de 2014

Gazpacho: agradecimientos y polémicas 1ª parte



¿Por qué este título? 

Agradecimientos varios para todas las visitas que tenemos en nuestro blog. De tierras cercanas y lejanas es sorprendente y gratificante comprobar que nos siguen conocidos y personas que probablemente no conoceremos nunca y que entran en nuestro pequeño rincón cibernético, aunque sea por unos segundos. A todos ellos, gracias.

Polémica porque escribiremos sobre algunas típicas recetas que pueden crear debate e incluso discusión sobre el modo de hacerse o sobre los ingredientes que llevan, no sólo dependiendo del lugar sino también del vecino o familiar de turno que las haga.

La primera de ellas será el gazpacho. Y la receta es del gazpacho andaluz pero, como decía, seguro que alguien lo lee y piensa "así no es" y ¡ya tenemos el debate! Aquí también queremos dar las gracias a amigos que para hacer esta deliciosa sopa fría de tomate -que le llamarían en algún lugar lejano- reparten sus tomates de huerto con nosotros, gracias Adri. Y luego están los amigos que nos dejan coger con nuestras manos las verduras que van brotando en sus huertos aunque a veces corran el riesgo de dejarlo en manos inexpertas (como es mi caso) y se queden con toda la planta en la mano: imaginad mi cara. Eso sí, fui comprendida y disculpada. Gracias Fran y Jose. Hay que decir que estos tomates no tienen absolutamente nada que ver con lo que compras en tiendas por tamaño, olor y, por supuesto, sabor. Así que si tenéis la suerte de conocer a alguien con huerto propio, de verdad, vale muchísimo la pena.

Bueno, después de este largo prólogo, pasemos a los ingredientes:

6 Tomates maduros que no estén muy blandos
2 Pimientos verdes
1 Pepino
1 Cebolla
1 Ajo
1 Rebanada de pan
1 Pimiento rojo
1 Cucharada sopera de vinagre
4 Cucharadas soperas de aceite de oliva
Sal

Primero pelaremos los tomates: hay dos maneras de hacerlo, se pueden pelar como cualquier fruta o poniéndolos menos de un minuto en agua hirviendo que se llama ESCALDAR. Si elegís pelarlos introduciéndolos en agua hirviendo es muy importante que sea menos de un minuto para que no se cocine el tomate y cambie su sabor. El método para ambos y que ayuda a pelarse bien es hacerles un corte en cruz en la parte trasera del tomate: os facilitará el proceso. 

Una vez pelados retiramos las semillas y los troceamos.

Pelamos el pepino, la cebolla y el ajo. Se lavan los 2 pimientos verdes y el pimiento rojo, se les quita las semillas y los troceamos también.

Ponemos en un bol -¡recuerdo que mi madre cocinaba para tantos que lo hacía en una olla grande!- los tomates, los 2 pimientos verdes, el pimiento rojo, el pepino, la cebolla y el ajo. Y ahora con mucho cuidado de las salpicaduras trituramos con la batidora eléctrica unos minutos, añadimos la rebanada de pan, las 4 cucharadas de aceite, la sal (aquí no hemos puesto medida porque depende del gusto de cada uno) y la cucharada de vinagre: trituramos de nuevo hasta que quede todo bien emulsionado

Ahora ponemos agua fría, a gusto también de cómo de líquido lo queramos, y mezclamos bien. 

Después hay que pasarlo por el colador; si se pasa por un colador chino, mejor. Si queda espeso y queréis que esté más líquido podéis añadirle más agua.

Si queréis servirlo con una guarnición o acompañamiento, sería pepino, pimiento cortado en daditos y cebolla picada: todo esto en crudo. También pan tostado en cuadraditos tipo picatostes. 

La receta más fresquita del verano

A la próxima... la otra receta polémica. ¿Cuál será?

   

domingo, 17 de agosto de 2014

Ahorro Wallapop: vende lo que no quieres y compra a buen precio



Hoy hemos decidido dedicarle un artículo a una aplicación móvil que nos va a ir estupenda para ahorrar y para reciclar, ya que lo que nosotros no queremos quizás alguien lo esté buscando. Seguro que has visto algún anuncio por televisión y, si no, no te preocupes, que ya te lo explicamos nosotros. La hemos probado y nos ha parecido genial para poder montarnos compras y ventas sin comisiones de por medio y con la facilidad de hablar directamente mediante mensajes con la gente que vende y compra.

¿Para qué sirve Wallapop?

Para comprar objetos de segunda mano o hasta nuevos pudiendo ver si se encuentran cerca de donde vivimos y teniendo comunicación directa con el comprador.
Para vender todo lo que no necesitamos, que nos parece un trasto más y que estamos tentados de enviar a la basura donde acabará, si alguien no lo coge antes, acumulándose en un vertedero. 

¿Cómo funciona Wallapop?

Primero, instala la aplicación en tu móvil o tablet: si eres de Android desde Google Play y si eres de Apple desde App Store. Ya sabes, buscas el nombre e "Instalar". En unos minutos la tienes lista.

Regístrate: puedes añadir foto al perfil para que quien vea los productos vea también tu foto. 

Ya puedes empezar a comprar y vender. 

Vendiendo en Wallapop

En la zona de arriba, en la barrita verde donde pone el nombre de la aplicación, verás el símbolo de una cámara para poder hacer fotos al objeto que quieres vender. También puedes seleccionar la foto de tu galería de imágenes del móvil. Después de hacerla te pedirá que pongas una pequeña descripción, el precio al que lo quieres vender y de qué categoría forma parte. Cuando has rellenado todo le das al botón que está en la parte superior derecha, "GUARDAR" y ala, ya tienes tu primer producto a la venta.

Desde ese momento la gente puede verlo y se le interesan te pueden hacer contraofertas o preguntarte por él. Cada vez que eso pase, te aparecerá en el móvil el icono de una nube como aviso y también un mail a la dirección de correo que pusiste en el registro. Podrás chatear con la persona y llegar a un acuerdo.

Puedes poner a la venta la cantidad de objetos que quieras. Es tan fácil como foto, descripción y precio. Sin coste ninguno. Y una vez lo publicas puedes compartirlo por Facebook, Twitter y otras aplicaciones sociales para que pueda llegar a más gente.

Comprando en Wallapop

Cuando abres la aplicación, puedes darle al icono que está arriba a la derecha de la lupa para desplegar una serie de opciones. Puedes decidir dónde buscas un objeto y/o buscar que hay en una categoría específica. Puedes poner un límite de distancia si lo que quieres es poder quedar con el vendedor cara a cara, fijar hasta dónde quieres gastarte y ordenar por precio, por proximidad o por últimos publicados. Multitud de opciones en el mercadillo virtual que está creciendo a un ritmo frenético.

También tienes la opción de abrirte un menú desplegable tocando arriba a la izquierda, a las tres rallitas que se encuentran al lado de la nube. Desde allí podrás ir a los mensajes, invitar a tus amigos a que conozcan la aplicación, subir un producto para vender y ver qué hay NUEVO EN TU ZONA. Esta opción es interesante porque vemos qué se está vendiendo cerca nuestro que nos puede interesar.

También podemos ir a colecciones que crean los desarrolladores de Wallapop uniendo objetos en venta por temáticas. Como estamos en veranito hace poco tenemos la colección "¡Me voy de cámping!" donde podemos encontrar que se venden... ¡¡¡hasta autocaravanas!!!

¿Merece la pena Wallapop?

¡Mucho! Podemos encontrarnos que nuestro Paleomóvil lleva mal la aplicación y nos va lenta y pesada o que nos comenta eso tan romanticón de "No queda espacio de almacenamiento". Yo recomiendo hacer limpieza de fotos, aplicaciones y demás porque ésta es una de las aplicaciones más útiles que vamos a tener instaladas. Bueno... y el Candy Crush.

Comprar a buen precio y vender lo que no queremos son dos acciones que seguro que todos hemos querido hacer y con esta herramienta se nos va a hacer muy muy fácil y cómodo. ¡

¡A ahorrar y montárnoslo de la mejor forma posible!

sábado, 21 de junio de 2014

Y para acabar... Coca de Sant Joan de crema

Como no hay dos sin tres, ahí va la tercera coca. Ésta vez de crema, así podéis elegir la que más os guste o hacer las tres. De esta manera tendréis cocas diferentes para distintos paladares. Esta es más grande a diferencia de las otras dos, o sea, ¡a compartir!. 


Empezaremos haciendo la crema para que le dé tiempo a enfriarse y así no quemarnos al ponerla en la coca. Y lo que necesitamos será:
  • Medio litro de leche.
  • 4 Yemas de huevo.
  • 3 cucharadas de maicena.
  • 125 gr. de azúcar.
  • 1 palo de canela en rama.
  • 1 trozo de cáscara de limón.

En un cazo mediano, poned la leche, la canela y la cáscara de limón a fuego suave hasta llegar a hervir. Mientras la leche está en el fuego iremos mezclando las yemas con el azúcar y la maicena, así que aunque necesitamos que la leche hierva, de momento no nos interesa poner el fuego fuerte a no ser que tengáis cuatro manos y podáis hacer dos cosas a la vez. 

En un bol que no sea metálico, batiremos las yemas de los huevos con el azúcar, hasta que nos quede como una crema fina, un poco espesa y sin grumosActo seguido, introducid la maicena  continuad batiendo hasta que la mezcla se vuelva a ligar y siga fina y un poco espesa. 


Hecha la mezcla es el momento de subir el fuego si la leche aún no ha hervido. Una vez llegue a ebullición, sacad la rama de canela y la cascara del limón e incorporad la leche hirviendo al bol y batid unos segundos; pasadlo otra vez al cazo a fuego medio y removed la mezcla sin parar hasta que arranque a hervir. Retiradla enseguida del fuego y seguid removiendo enérgicamente unos segundos. 


Dejamos enfriar. De vez en cuando, removed un poco la crema hasta que se enfríe del todo.

Con las claras de los huevos podemos hacer dos cosas: o congelarlas o hacer un bizcocho de claras que probé el otro día y está riquísimo. Intentaré hacerlo pronto para pasaros la receta, pero no puedo prometer que me salga tan bueno como el que hizo la maestra Susi

Y ahora, a por la coca. 

Ingredientes para la masa: 
  • 450 gr. de harina.
  • 4 huevos.
  • 125 gr. de azúcar.
  • 100 gr. de mantequilla o manteca de cerdo (en casa hemos hecho la coca con la manteca de cerdo)
  • 100 ml. de leche entera.
  • Piñones (al gusto y bolsillo de cada uno) 
  • 15 gr. de anís en polvo.
  • 15 gr. de levadura fresca prensada.
  • Ralladura de un limón
  • Cerezas confitadas (no son imprescindibles para la receta pero las hemos usado a modo de decoración y le dan muy buen sabor a la coca)

Para comenzar pondremos a remojar en agua los piñones. Y ahora ¡a jugar! En el mármol de la cocina o superficie que tengáis debéis colocar la harina formando un volcán ancho o una especie de rectángulo para así poder hacer un buen hueco en el medio de la harina. En ese hueco pondremos la levadura desmenuzada, los huevos, la mantequilla o manteca de cerdo, el azúcar, la ralladura del limón, los quince gramos de anís y la leche. Como podéis ver son muchos ingredientes, lo mejor es interactuar con esta masa delicada al principio como si hicierais un castillo en la playa (con cuidado de que no se derrumbe) aunque en este caso tenéis que vigilar que los líquidos no se desborden de la mezcla. 

Debéis mezclar este castillo, perdón masa, hasta que notéis que no se os pega en las manos y que es elástica. Será el momento para hacer una bola y dejar que repose después de tantas vueltas unos 20 minutos.

Pasados los veinte minutos, precalentamos el horno a 180 grados. Colocamos la bola de masa sobre un papel vegetal (eso nos hará más fácil interactuar con la masa) y la estiramos con el rodillo hasta crear la forma que queramos. El grosor debería ser de un centímetro, centímetro y medio

Truquito para rellenar la manga pastelera













Con un pincel de cocina o cuchara la pintamos con un poco de leche y pasamos al momento decorativo y creativo: con una manga pastelera decoramos la coca. Os dejo una foto de cómo rellenar la manga por si os pasa como a mí, que tengo poco arte para aguantar la manga con una mano y con la otra rellenarla. 

Seguimos la decoración con los piñones (que ya se habrán remojado bastante), las cerezas y alguna otra fruta confitada si queréis. Por último espolvoreamos con azúcar.

Con el horno ya precalentado, introducimos la coca con el papel: si no utilizáis papel vegetal engrasad la bandeja donde vayáis a poner la coca. Dejamos que esté sobre unos 15 o 20 minutos vigilando que no se dore demasiado. Si tenéis dudas, pinchad a partir de transcurridos 10 minutos y retirad cuando el pincho -palillo vulgar- salga limpio. La coca no debe quedar dura ni demasiado dorada o estará seca.


¡¡¡Ha salido deliciosa!!! 

Por tercera y última vez en 2014... ¡Feliç Revetlla de Sant Joan!




Coca de Sant Joan de frutas confitadas y piñones

Por si la coca de llardons de la anterior entrada no os pareció suficiente, traemos otra coca tradicional para la verbena de San Juan de nuevo encontrada entre los tesoros particulares de una gran cocinera y ama de casa. Con su permiso nos la hemos apropiado para compartirla con vosotros y así poder elaborar otro delicioso postre típico de estas fechas.  

Ingredientes:
  • 1 huevo
  • 1 limón (la piel del limón rallada )
  • 200 gr. de harina de trigo o repostería
  • 100 gr. de fruta confitada (os recomiendo que la compréis en el mercado ya que es difícil encontrarla en otros sitios)
  • 25 gr. de margarina
  • 25 gr. de manteca de cerdo
  • 50 gr. de piñones
  • 20 gr. de levadura fresca prensada
  • 100 gr. de azúcar
  • 3 cucharadas de leche entera

Lo primero que tenemos que hacer es deshacer -qué contradicción- en un recipiente la levadura y mezclarla con tres cucharadas de leche y una parte de los 200 gr. de harina -unos 25 gr-. Hacemos una bola blanda, tapamos con un trapo y dejamos a temperatura ambiente hasta que doble su tamaño


En un bol o en el mármol de la cocina poned el resto de la harina haciendo un hueco en el medio -un volcán- para a continuación colocar el huevo entero. Mezclamos un poco con un tenedor y después añadimos la manteca, la margarina, 40 gr. de azúcar y la ralladura de limón

Mezclamos estos ingredientes primero con el tenedor y cuando hayamos trabajado un poco la mezcla incorporamos la bola de levadura que teníamos reposando. Ahora es el momento de amasar con las manos: tenemos que amasar bien hasta que se hayan mezclado todos los ingredientes y quede una masa bien amalgamada y compacta, sin tropezones de ingredientes. A medida que amasamos la grasa se irá soltando y será la que compacte todos los ingredientes.



Engrasad una bandeja o fuente o, si tenéis por casa, poned un papel vegetal que irá mucho mejor para que no se pegue. Introducimos la masa y la estiramos y aplastamos con las manos. Con un pincel o cuchara, cuidadosamente, pintamos la coca con aceite. La dejamos reposar a temperatura ambiente tapada con un paño para que vuelva a fermentar doblando su tamaño. Mínimo hora y media, por lo que aprovechamos para poner en remojo los piñones que tendrán que estar por lo menos una hora hidratándose.


Precalentamos el horno a 180 grados.

Como la coca ya habrá subido, colocamos la fruta confitada y los piñones. Pensad en Miró. Os va a quedar artística de narices. Espolvoreamos con el resto del azúcar -60 gramos-.

Metemos al horno ya precalentado y horneamos unos 20 minutos o hasta que la coca esté dorada: eso nos indicará que ya podemos retirarla.





















¡Que aproveche!

viernes, 20 de junio de 2014

Mini coques de llardons de Sant Joan / Mini cocas de chicharrones de San Juan

Nos visita otra vez la noche mágica del año, noche de brujas y bienvenida al verano, noche de quemar lo antiguo -nosotros lo reciclamos- y dar paso a lo nuevo, repleta de tradiciones con sus hogueras,  petardos, cava y cómo no, sus dulces. Y el dulce por excelencia es la coca de Sant Joan

Buscando las recetas para hacer estas cocas típicas, me he tropezado con la sabiduría de una maestra y amiga que me ha facilitado sus conocimientos, técnicas y recetas. Incluso se ha ofrecido a darme unas masterclass que no rechazaré y de las que este blog se beneficiará. De momento, me ha dado una clase de una crema buenísima que voy a usar para... Ups, vamos al asunto que nos atañe en cuestión. Aprovechándome de su confianza, he explorado en su libro de recetas que es como abrir el libro de hechizos de Harry Potter y he elegido una receta sencilla y rica para hacer coca de chicharrones. Allá va:


Mini cocas de llardons

Ingredientes:
  • 150 gr. de harina de trigo.
  • 1 Huevo.
  • 100 gr. de llardons ( Chicharrones )
  • 1 Cucharadita de levadura en polvo.
  • Canela en polvo.
  • 25 gr.de Azúcar blanca.
  • Almendras tostadas, fritas o piñones.
  • 50 gr. de manteca de cerdo.


Introducimos los llardons en la picadora hasta que estén bien picados, debe quedar como una pasta por el aceite que tienen. Si dejamos los trozos muy grandes los encontraremos en la coca, pero eso a gusto del consumidor. En casa lo hemos picado bien para que se mezcle con el resto de los ingredientes. 

En un bol mezclaremos la harina con la levadura y los llardons. Hacemos un pequeño hueco en el medio y ponemos el huevo. Si no se os ha roto el huevo al abrirlo, hay que pincharlo y con una cucharita retirar un poco de yema y reservar

A continuación, introducimos la manteca de cerdo, un poco de canela en polvo (como media cucharita) los 25 gr. de azúcar, una cucharada de agua y una pizca de sal.

Mezclamos al principio con un tenedor y después a pringarse las manos. O sea, a amasar manualmente... en estos momentos no puedo evitar acordarme de esa dichosa melodía: siempre que vuelves a casa, me pillas en la cocina, embadurnada de harina con las manos en la masaaaa... Pues eso amasamos hasta que quede la masa bien unida. La dejaremos reposar mínimo una media hora. 


Cuando la masa haya reposado, la dividimos en cuatro partesSi queréis que las cuatro sean similares, podéis pesarlas en la báscula. 



Una vez tengamos las cuatro porciones y para que la masa no nos saque de quicio, lo mejor es poner cada trozo entre dos papeles vegetales, con una mano sujetar el papel y con la otra, rodillo en mano, estirar. Al ser una masa delicada, se nos podría resquebrajar sin el truco del papel vegetal. Veréis que de esta forma, no hay opción para el cabreo ése que entra cuando estiras la masa y se rompe todo el rato.


Haremos cocas delgadas.

Ese mismo papel que hemos utilizado para estirar las cocas nos servirá para poner en la bandeja del horno y así no tener que engrasarla. 

Precalentamos el horno a 180 grados.

Con la yema que habíamos reservado mezclada con un poco de agua, pintamos las cocas, y espolvoreamos con las almendras o piñones. Si habéis escogido las almendras, podéis ponerlas en trocitos o picarlas, aquí también manda el gusto. 

Una vez el horno ya esté caliente introducid las cocas y dependiendo del grosor que tengan el tiempo para que queden hechas será de 15 a 20 minutos, vigilad y cuando estén doraditas ya podréis sacarlas y dejarlas enfriar en una rejilla

Como he mencionado antes es una masa delicada, lo cual requiere que tengáis cuidado a la hora de manipularlas si no queréis que os llegue un puzzle descuajeringado.



 ¡Feliç revetlla!

viernes, 13 de junio de 2014

¡¡¡Neceser customizado para el veranito!!!



Material:

  • Papel (cómics, de regalo, collage propio, etc…)
  • Forro
  • Aguja de lana
  • Hilo o lana fina

¡¡¡Buenas!!! Cuántas veces queremos llevar con nosotros materiales varios y nos damos cuenta que los neceseres o bolsitos que tenemos o bien son demasiado pequeños o bien parece que llevemos una maleta de fin de semana.
Bien pues, ¿qué hacemos? Hacernos un neceser súper personalizado y adecuado para nuestras propias necesidades.
Empezamos?! Venga vamos….

Primer paso: forrar

Lo primero que haremos es coger el  papel con el que queremos hacer nuestro neceser.

En segundo lugar lo extendemos en una mesa y le insinuamos la doblez por algo más de la tercera parte (como si fuéramos a hacer un sobre pensando también en la solapa). Sólo hace falta por la parte horizontal, la que cerraremos, ya que los laterales irán cosidos.

Una vez que presentamos el patrón del papel de lo que será nuestro futuro neceser y comprobamos que llega, cogemos forro de los libros, el que tiene parte adhesiva ya que el otro no nos sirve.

Forramos ambos lados del papel y recortamos el sobrante del forro dejando medio centímetro del margen del papel.

Segundo paso: a coserrrr!!!

Ahora sí en este paso lo primero es hacer las dobleces que antes hemos insinuado pero que no los hemos hecho totalmente para no marcar el papel.

Una vez doblado y visualizado el neceser (venga que queda casi nada) cogemos la aguja de lana y pasamos el hilo. En este caso cogeremos hilo verde para resaltar el cómic en blanco y negro.

Empezaremos a coser desde la esquina del margen inferior izquierdo del neceser. Desde dentro sacaremos hilo e iremos subiendo por toda la solapa, hasta llegar a la esquina del margen inferior derecho. La idea es hacer toda una puntada por todo el lateral del neceser.

Tercer y último paso: cierre

Este paso es mas a elección del que lo fabrica ya que podemos poder botón, cierre con goma, etc.. En este caso hemos elegido el típico cierre indio quedando muy  a juego y acorde con el estilo del neceser.

Para hacer este cierre es tan sencillo como trenzar hilo (del mismo que hemos cosido neceser) tres veces el largo del neceser y al final de la trenzada poner unos apliques. Una vez tenemos la trenzada hacemos un agujero (con la punta de la tijera o el boli para agujerear) en la parte media de la solapa inferior, pasamos trenzada y hacemos nudo interno para que haga de tope. Y…. gualaaaa!!!! listo!


jueves, 5 de junio de 2014

Arroz con leche, leche con arroz

Vuelvo a sumergirme en las páginas del antiguo bloc de Carmen para interpretar y así elaborar otra de sus fantásticas recetas. Un clásico aquí y allende los mares, ya que este delicioso postre se elabora en muchos lugares y aunque cada cual traiga consigo diferencias en algunos ingredientes y modos de elaborar, la base es la que importa, como reza el título.

Personalmente este dulce me transporta a mi infancia y las meriendas en las granjas del barrio gótico de Barcelona donde no podía conformarme con comerme sólo una ración. 


Nos quedamos con el título Arroz con Leche a la Aurora como originariamente viene en el bloc. Los ingredientes para primer paso o base son:

400 gr. de arroz redondo (el de toda la vida) 

2 litros de leche entera.

250 gr. de azúcar blanca.

50 gr. de mantequilla.

1 Rama de canela.

Una cáscara de limón.

Ingredientes para el segundo paso:

2 Huevos. 

500 ml de leche entera.

3 Cucharadas de azúcar blanco.

1 Cucharadita de maicena.

1 Vaina de vainilla.

Para facilitar la elaboración de esta receta y de otras haced una mise en place (ingredientes y utensilios a mano y bien ordenados), facilita la tarea aunque es opcional ya que cada uno trabaja a su manera. Con esta receta en cuestión la recomiendo más que en otras. 

Introducid en una olla un poco grande todos los ingredientes del primer paso: acordaos que son dos litros de leche. Además sera más fácil a la hora de remover si no se nos desborda por haber errado en la elección del tamaño. A fuego suave, dejaremos que se vaya haciendo el arroz e iremos removiendo de vez en cuando.

Mientras se va haciendo el arroz, iremos haciendo el segundo paso. De los 500 ml. de leche, separamos y reservamos una tacita. En un cazo ponemos el resto de la leche con las tres cucharadas de azúcar y la vaina de vainilla a fuego suave, hasta que hierva y removiendo para que no se pegue.

Vamos dejando que hierva la leche con la vainilla y el azúcar y mientras en otro bol mezclaremos la tacita de leche que habíamos reservado con las dos yemas de los huevos (las claras las dejamos para después) y la cucharadita de maicena. Reservamos.

Cuando la leche con la vainilla hierva, introducimos la mezcla de los huevos y maicena, se remueve sin parar con las varillas o cuchara de madera, aunque es mejor con varillas de cocina, durante cinco minutos y pasados éstos se mezcla todo con el arroz. Esto ayudará a que se espese mejor el arroz con leche y quede más cremoso. Removemos y dejamos que se vaya haciendo el arroz hasta su punto óptimo, arroz nini, ni duro ni pasado. Acordaos de remover de vez en cuando hasta que llegue a ese punto. 
Textura cremosa

Y por último, podemos preparar un merengue con las dos claras, pero es a modo de decoración. No es esencial para el sabor. 

Si queréis hacer un merengue os recomiendo una batidora de varillas, porque hacerlo a mano es un poco cansado y con la batidora de varillas queda genial. Batid las dos claras recién sacadas del frigorífico y cuando estén empezando a montar poned un poco de azúcar

Una vez hecho el arroz lo pasamos a una fuente y lo dejamos enfriar a temperatura ambiente. Cuando este frío lo podemos pasar al frigorífico o comerlo caliente. 

Si habéis hecho el merengue, podéis usarlo para decorar con manga pastelera y boquilla rizada en la fuente común o poner con una espátula, azúcar glas y quemar con soplete con cuidado de no quemarse. En las fotografías veréis las  diferentes opciones, la de la receta, las clásicas y la alternativa. 

Decorado con canela en rama
Decorado con merengue y guindas

















Decorado con canela en polvo
Decorado con merengue quemado al soplete


Espero que disfrutéis con otro de nuestros clásicos dulces.

miércoles, 16 de abril de 2014

Cata de Torrijas: sabor a Semana Santa

En un país multicoloooOOr nació una abeja... Ups! Sorry, me he equivocado de historia. La que nos ocupa en esta entrada es la de un típico dulce de Semana Santa aunque en algunos países se consuma en ésta y en otras fechas.

La primera vez que se citan las torrijas es en el siglo XV como reconstituyente para mujeres parturientas por su alto poder energético. En versión moderna: una bomba calórica. También se cree que se hacían en Semana Santa pues era una forma de reutilizar el pan que se comía menos por la prohibición de comer carne, su compañero de estómago. Como otras recetas, procede del aprovechamiento de las sobras o de la frase "aquí no se tira nada", lo cual va que ni pintado con la esencia del blog, así que vamos allá. 

A propósito del titulo, hemos probado varias recetas. Dan fe de ello familiares y amigos que han sido probadores de las torrijas, incluida mi persona. Que no se diga que los uso de conejillos de indias, aunque como bien dice un buen amigo, ¿quién se resiste a una dulzaina? ¡No seré yo!

Empezaremos con la clásica por excelencia: 

Torrijas de vino 

Esta receta es de un libro que me encanta. Si os gustan las recetas tradicionales españolas éste os lo recomiendo porque además viene salpicado de historia y anécdotas del escritor Juan Eslava Galán y su hija Diana Eslava. El título del mismo es Cocina sin tonterías.

Para ello necesitaremos:

1 barra de pan, incluso del día anterior (a gusto de cada uno la clase de pan, baguette, etc...) 
1 rama de canela 
1 cáscara de naranja
2 cucharadas de azúcar
500 ml de vino tinto
2 huevos
1 pizca de canela en polvo
Aceite de oliva suave


Os recomiendo que hagáis una buena mise-en-place que traducido es poner todos los ingredientes y utensilios que necesitéis cerca y ordenados. Os facilitará muchísimo la tarea de cocinar siguiendo recetas. 
En una olla ponemos a hervir el vino, añadimos el azúcar, la rama de canela y la cáscara de naranja.
Dejamos hirviendo a fuego medio unos 10 minutos. Retiramos el vino del fuego, lo colamos y lo dejamos enfriar. Cortamos una barra de pan en rebanadas de un dedo de grosor. Las colocamos en una fuente y las rociamos con el vino hasta que queden empapadas. Pasamos las rebanadas por huevo batido. Las freímos por ambos lados en una sartén con abundante aceite cuidando de que se doren sin quemarse. Las colocamos en una fuente con papel absorbente y las espolvoreamos con azúcar y canela.


Vamos a por la segunda, otro clásico: 

Torrijas de leche 

Esta receta es del bloc de Carmen, un tesoro descubierto del que hablamos en una entrada anterior y en el que pienso volver a sumergirme todas las veces que pueda y seguir descubriendo pequeños premios al interpretar sus recetas.

Ingredientes para lograrlo:

18 rebanadas de pan (dependiendo de la clase de pan que uséis para la receta os saldrán más o menos) Pero así esta puesto en la nota y quería ponerlo tal cual.
500 ml de leche
5 cucharadas de azúcar
1 rama de canela
Canela para espolvorear
Harina
2 huevos
Aceite de oliva suave


Ponemos a calentar la leche con el azúcar y la rama de canela. Mientras se calienta, cortamos las 18 rebanadas de pan, el grosor es a gusto de cada uno, si no la vais a consumir el mismo día, mejor será que no las cortéis muy gruesas ya que no absorberán la leche de la misma forma. Consumidas el mismo día, esta diferencia no se nota, pero transcurridos un día o dos sí porque el pan se reseca. Colocamos las rebanadas en una bandeja o fuente onda porque cuando la leche se haya calentado (no hervido) tendréis que volcar el contenido sobre las rebanadas de pan para dejarlas en remojo. Transcurrida media hora, se pasan por harina y huevo batido, a continuación las freímos en abundante aceite que esté muy caliente y las dejamos escurrir en un plato con papel absorbente. Una vez que el papel haya hecho su cometido, se espolvorean con azúcar y canela en polvo. Estas torrijas se recomiendan comer calientes o, mejor dicho, templadas, no vaya a ser que nos quememos y eso estropearía el placer que produce dicho tesoro...














domingo, 6 de abril de 2014

Pollo al Cava de Carmen & Pepa. Fácil y barato

En una pequeña cocina de Santa Coloma de Gramenet que viste azulejos blancos con motivos azules, no los más bonitos pero sí la mar de prácticos, se escucha Radio Teletaxi a todo volumen para apaciguar el ruido de cacharros y ajetreo. Se abren y cierran armarios de un color rojo chillón escandaloso y los fogones marchan a todo gas -de bombona de butano-. 

Carmen acompaña las canciones con tarareos inconscientes y viajes mentales al Sur, donde dejó sus raíces bien guardadas.

Sonríe al ver aparecer a uno de sus bichos, que con un trozo de pan aguarda al lado de la sartén donde se está friendo un tomate frito casero que borbotea bailando por sevillanas. Por ahora no hace caso, poniendo a prueba la paciencia de esa niña de 10 años que la está liando en el comedor y tiene a su hermano de 5 años sentado sobre una manta en el suelo con la excusa de un viaje a islas remotas.

"Mamaaaaaa" se escucha rogar a la niña. Complaciente, Carmen levanta la tapa metálica que guarda el ansiado tesoro. "Venga, con cuidado". La niña sumerge el chusco de pan y humeante se lo acerca a la boca. "Ten cuidado que te quemarás" Y se quema. Como siempre. No aprende ni aprenderá que la impaciencia, casi siempre, duele. Con la boca plastificada por la quemazón, la niña, tan contenta, absorbe el tomate del pan y en un abrir y cerrar de ojos vuelve a tener otro chusco en la mano con la misma cara de muerta de hambre. Sólo que ahora lleva acompañamiento. El náufrago ha abandonado el barco y repite lo que ha visto hacer a su hermana. Dos pedigüeños acechando una sartén. Carmen intenta disimular lo divertida que le parece la estampa con una mirada de censura que los eche de allí porque debe continuar cocinando, que le van a dar las tantas y las piernas le piden descanso. 

Pero le puede el corazón. Ella misma remoja los dos chuscos y los entrega, chorreando cariño de salsa de tomate y ahora sí, devolviéndolos a sus juegos. Carmen, con su metódico orden, hace tiempo convirtió la cocina en un planning que le permitiera hacer un menú equilibrado y sencillo de seguir. El día de la pasta, el de las legumbres, el del pescado, el de la carne... y había dos días mágicos, los miércoles y los domingos, que se permitía inventar buscando recetas por los medios que en esos años '90 estaban más a mano. El medio más valorado: el que obtenía oralmente, bolígrafo en mano como una estudiante culinaria atenta a todos los detalles de elaboración. La combinación del método con el teléfono explicaba esos desconchados que el pobre cacharro tenía en cada una de sus esquinas.

Las recetas que recopilaba y que conseguían el aprobado unánime de sus pequeños críticos, los más duros del jurado, pasaban a su bloc de notas, ese pinche de cocina que le acompañaba y que terminaba acribillado en el fuego amigo de trincheras. 





20 años después, resguardado de los ajetreos de mudanzas y limpiezas para soltar lastre, el bloc se ha convertido en parte de la impedimenta que acompaña el viaje de esa tropa pequeñita que creció y que continúa sus batallas en fogones ahora propios que bailan al ritmo de Spotify.

Pepa lo ha recibido como un cetro sagrado, un tesoro que permanecía oculto entre una maraña de recuerdos. Y debe reinterpretarlo. Debe leer entre líneas lo que eran obviedades para su autora, pasos que se seguían a fuerza de costumbre y que se omitían en la fluidez de la tinta. Y debe recrearlas, hacerlas suyas, amoldarlas a gusto de nuevos críticos.

Lo que caracteriza a este bloc viajero es la sencillez de sus recetas, lo baratas que son de hacer y los sabores que consiguen. Prácticas. Como Carmen. Cocina de proletariado si nos ponemos marxistas. De "crisis" si nos ponemos contemporáneos y tenemos en cuenta que ser proletariado se ha convertido en un lujo. 

Inauguramos el bloc con una receta que suena muy bien: 

POLLO AL CAVA



En la receta original leemos "champán", pero no nos engañemos... tenemos Cava y del baratito, antes del que nos dejaban en la Cesta de Navidad, ésa que está en peligro de extinción. Ahora por menos de 2€ buscamos la etiqueta más bonita y para la cesta de la compra. Tampoco vamos a cocinar con Moët  & Chandon, no seamos repipis.

INGREDIENTES:

- 1/2 kilo de trozos de pollo: si son muslitos saldrán mucho más jugosos pero podéis usar trozos variados. Con pechuga os quedará muy reseco.
- Un buen chorro de Cava
- 1 cebolla rallada. También la podéis triturar en la picadora pero que quede prácticamente deshecha y con el jugo a la vista.
- Una bandeja de champiñones de 250 gr: aprovechad que ahora están muy bien de precio. Para limpiarlos usamos un trapo de cocina limpio y humedecido, para llevarnos toda la tierra que puedan tener.
- 2 o 3 cucharadas de aceite de oliva
- 1 cucharada de harina
- Un vaso de leche entera (250 cl)
- Nuez moscada
- Pimienta y sal

ELABORACIÓN:
  1. Ponemos el aceite a calentar en la sartén. Hemos usado una sartén de hierro colado que es la superviviente más veterana y que puede sustituirse por cazuela de barro o cualquier utensilio que permita cocción a fuego lento. Prohibido WOK. 
  2. Incorporamos el pollo y lo doramos bien.
  3. Ahora echamos la cebolla, salpimentamos y dejamos que poche un poquito con el pollo, a baja temperatura, para que se repartan bien los jugos.
  4. Incorporamos los champiñones cortados a la mitad
  5. Incorporamos el Cava a gusto del cocinero. Nosotros hemos puesto un chorro generoso: giro la botella y un... dos... tres...
  6. Tapamos y dejamos a fuego lento durante 1 hora, que se mezclen los sabores y se hagan las verduras. Puedes visitarlo en tus múltiples viajes a la cocina a por agua, a hacerte un té, a ver qué quiere el gato ahora, etc.
  7. ¿Cuándo está? Cuando el champiñón está hecho por dentro. Pruébalo, no te cortes... y sopla antes, te lo dice la especialista en quemarse la boca. 
  8. Añade la cucharada de harina y la nuez moscada removiendo bien para que ésta se deshaga y se mezcle con los ingredientes. Incorpora la leche poco a poco. Puede ser directa de la nevera. Sigue removiendo para evitar grumos y disfruta viendo cómo se espesa la salsa.
  9. Listo. Huele que alimenta, pero por si acaso no es suficiente, NOS LO COMEREMOS.