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martes, 7 de octubre de 2014

Congrio a los Palomino



Hoy os presentamos una receta diferente y seguro que para nada os dejará impasibles.
Se trata de Congrio a los Palomino, para los que no les gusta el pescado es una receta ideal, y para los que gustan de un buen plato de pescado es una "delicatessen", el nombre de
 “Congrio a los Palomino” es debido a que se trata de una receta de ha pasado de generación a generación con “copyraid” propio de la familia “ooohh la mía mama!!”

Ingredientes:
                      Congrio
                      Aceite
                      Harina
                      Azafrán (o derivado)
                      Cebolla
                      Perejil
                      Agua (1/2- ¾  vaso de  agua)


Elaboración:
Veréis que es una receta muy sencilla y alucinantemente suculenta

Empezamos con los trozos de congrio, le ponemos sal y  los enharinamos, una vez enharinados los pasamos por la sartén con aceite, únicamente los marcaremos y retiramos a parte.

 Cogemos una olla más bien plana (para poder poner los trozos de congrio sin apilarlos), ponemos aceite para sofreír la cebolla rallada junto al azafrán (o derivado), cuando esté doradito, pasamos a la olla los trozos de congrio que previamente hemos marcado, añadimos el agua y a fuego suave dejamos que haga chup-chup unos 12-15min… y ta chan!!! Listo

 El resultado es un congrio de sabor sorprendente con una salsa espesa y súper sabrosa.



Variante 

Si quedan sobras del plato, (como se muestra en la foto) añadimos agua (otro medio vaso) fideos de sopa (cabello de ángel) y ponemos al fuego terminándolo con un toque horno … el resultado es un original fideua a la Congrio.



Que os aproveche!!

sábado, 21 de junio de 2014

Y para acabar... Coca de Sant Joan de crema

Como no hay dos sin tres, ahí va la tercera coca. Ésta vez de crema, así podéis elegir la que más os guste o hacer las tres. De esta manera tendréis cocas diferentes para distintos paladares. Esta es más grande a diferencia de las otras dos, o sea, ¡a compartir!. 


Empezaremos haciendo la crema para que le dé tiempo a enfriarse y así no quemarnos al ponerla en la coca. Y lo que necesitamos será:
  • Medio litro de leche.
  • 4 Yemas de huevo.
  • 3 cucharadas de maicena.
  • 125 gr. de azúcar.
  • 1 palo de canela en rama.
  • 1 trozo de cáscara de limón.

En un cazo mediano, poned la leche, la canela y la cáscara de limón a fuego suave hasta llegar a hervir. Mientras la leche está en el fuego iremos mezclando las yemas con el azúcar y la maicena, así que aunque necesitamos que la leche hierva, de momento no nos interesa poner el fuego fuerte a no ser que tengáis cuatro manos y podáis hacer dos cosas a la vez. 

En un bol que no sea metálico, batiremos las yemas de los huevos con el azúcar, hasta que nos quede como una crema fina, un poco espesa y sin grumosActo seguido, introducid la maicena  continuad batiendo hasta que la mezcla se vuelva a ligar y siga fina y un poco espesa. 


Hecha la mezcla es el momento de subir el fuego si la leche aún no ha hervido. Una vez llegue a ebullición, sacad la rama de canela y la cascara del limón e incorporad la leche hirviendo al bol y batid unos segundos; pasadlo otra vez al cazo a fuego medio y removed la mezcla sin parar hasta que arranque a hervir. Retiradla enseguida del fuego y seguid removiendo enérgicamente unos segundos. 


Dejamos enfriar. De vez en cuando, removed un poco la crema hasta que se enfríe del todo.

Con las claras de los huevos podemos hacer dos cosas: o congelarlas o hacer un bizcocho de claras que probé el otro día y está riquísimo. Intentaré hacerlo pronto para pasaros la receta, pero no puedo prometer que me salga tan bueno como el que hizo la maestra Susi

Y ahora, a por la coca. 

Ingredientes para la masa: 
  • 450 gr. de harina.
  • 4 huevos.
  • 125 gr. de azúcar.
  • 100 gr. de mantequilla o manteca de cerdo (en casa hemos hecho la coca con la manteca de cerdo)
  • 100 ml. de leche entera.
  • Piñones (al gusto y bolsillo de cada uno) 
  • 15 gr. de anís en polvo.
  • 15 gr. de levadura fresca prensada.
  • Ralladura de un limón
  • Cerezas confitadas (no son imprescindibles para la receta pero las hemos usado a modo de decoración y le dan muy buen sabor a la coca)

Para comenzar pondremos a remojar en agua los piñones. Y ahora ¡a jugar! En el mármol de la cocina o superficie que tengáis debéis colocar la harina formando un volcán ancho o una especie de rectángulo para así poder hacer un buen hueco en el medio de la harina. En ese hueco pondremos la levadura desmenuzada, los huevos, la mantequilla o manteca de cerdo, el azúcar, la ralladura del limón, los quince gramos de anís y la leche. Como podéis ver son muchos ingredientes, lo mejor es interactuar con esta masa delicada al principio como si hicierais un castillo en la playa (con cuidado de que no se derrumbe) aunque en este caso tenéis que vigilar que los líquidos no se desborden de la mezcla. 

Debéis mezclar este castillo, perdón masa, hasta que notéis que no se os pega en las manos y que es elástica. Será el momento para hacer una bola y dejar que repose después de tantas vueltas unos 20 minutos.

Pasados los veinte minutos, precalentamos el horno a 180 grados. Colocamos la bola de masa sobre un papel vegetal (eso nos hará más fácil interactuar con la masa) y la estiramos con el rodillo hasta crear la forma que queramos. El grosor debería ser de un centímetro, centímetro y medio

Truquito para rellenar la manga pastelera













Con un pincel de cocina o cuchara la pintamos con un poco de leche y pasamos al momento decorativo y creativo: con una manga pastelera decoramos la coca. Os dejo una foto de cómo rellenar la manga por si os pasa como a mí, que tengo poco arte para aguantar la manga con una mano y con la otra rellenarla. 

Seguimos la decoración con los piñones (que ya se habrán remojado bastante), las cerezas y alguna otra fruta confitada si queréis. Por último espolvoreamos con azúcar.

Con el horno ya precalentado, introducimos la coca con el papel: si no utilizáis papel vegetal engrasad la bandeja donde vayáis a poner la coca. Dejamos que esté sobre unos 15 o 20 minutos vigilando que no se dore demasiado. Si tenéis dudas, pinchad a partir de transcurridos 10 minutos y retirad cuando el pincho -palillo vulgar- salga limpio. La coca no debe quedar dura ni demasiado dorada o estará seca.


¡¡¡Ha salido deliciosa!!! 

Por tercera y última vez en 2014... ¡Feliç Revetlla de Sant Joan!




domingo, 6 de abril de 2014

Pollo al Cava de Carmen & Pepa. Fácil y barato

En una pequeña cocina de Santa Coloma de Gramenet que viste azulejos blancos con motivos azules, no los más bonitos pero sí la mar de prácticos, se escucha Radio Teletaxi a todo volumen para apaciguar el ruido de cacharros y ajetreo. Se abren y cierran armarios de un color rojo chillón escandaloso y los fogones marchan a todo gas -de bombona de butano-. 

Carmen acompaña las canciones con tarareos inconscientes y viajes mentales al Sur, donde dejó sus raíces bien guardadas.

Sonríe al ver aparecer a uno de sus bichos, que con un trozo de pan aguarda al lado de la sartén donde se está friendo un tomate frito casero que borbotea bailando por sevillanas. Por ahora no hace caso, poniendo a prueba la paciencia de esa niña de 10 años que la está liando en el comedor y tiene a su hermano de 5 años sentado sobre una manta en el suelo con la excusa de un viaje a islas remotas.

"Mamaaaaaa" se escucha rogar a la niña. Complaciente, Carmen levanta la tapa metálica que guarda el ansiado tesoro. "Venga, con cuidado". La niña sumerge el chusco de pan y humeante se lo acerca a la boca. "Ten cuidado que te quemarás" Y se quema. Como siempre. No aprende ni aprenderá que la impaciencia, casi siempre, duele. Con la boca plastificada por la quemazón, la niña, tan contenta, absorbe el tomate del pan y en un abrir y cerrar de ojos vuelve a tener otro chusco en la mano con la misma cara de muerta de hambre. Sólo que ahora lleva acompañamiento. El náufrago ha abandonado el barco y repite lo que ha visto hacer a su hermana. Dos pedigüeños acechando una sartén. Carmen intenta disimular lo divertida que le parece la estampa con una mirada de censura que los eche de allí porque debe continuar cocinando, que le van a dar las tantas y las piernas le piden descanso. 

Pero le puede el corazón. Ella misma remoja los dos chuscos y los entrega, chorreando cariño de salsa de tomate y ahora sí, devolviéndolos a sus juegos. Carmen, con su metódico orden, hace tiempo convirtió la cocina en un planning que le permitiera hacer un menú equilibrado y sencillo de seguir. El día de la pasta, el de las legumbres, el del pescado, el de la carne... y había dos días mágicos, los miércoles y los domingos, que se permitía inventar buscando recetas por los medios que en esos años '90 estaban más a mano. El medio más valorado: el que obtenía oralmente, bolígrafo en mano como una estudiante culinaria atenta a todos los detalles de elaboración. La combinación del método con el teléfono explicaba esos desconchados que el pobre cacharro tenía en cada una de sus esquinas.

Las recetas que recopilaba y que conseguían el aprobado unánime de sus pequeños críticos, los más duros del jurado, pasaban a su bloc de notas, ese pinche de cocina que le acompañaba y que terminaba acribillado en el fuego amigo de trincheras. 





20 años después, resguardado de los ajetreos de mudanzas y limpiezas para soltar lastre, el bloc se ha convertido en parte de la impedimenta que acompaña el viaje de esa tropa pequeñita que creció y que continúa sus batallas en fogones ahora propios que bailan al ritmo de Spotify.

Pepa lo ha recibido como un cetro sagrado, un tesoro que permanecía oculto entre una maraña de recuerdos. Y debe reinterpretarlo. Debe leer entre líneas lo que eran obviedades para su autora, pasos que se seguían a fuerza de costumbre y que se omitían en la fluidez de la tinta. Y debe recrearlas, hacerlas suyas, amoldarlas a gusto de nuevos críticos.

Lo que caracteriza a este bloc viajero es la sencillez de sus recetas, lo baratas que son de hacer y los sabores que consiguen. Prácticas. Como Carmen. Cocina de proletariado si nos ponemos marxistas. De "crisis" si nos ponemos contemporáneos y tenemos en cuenta que ser proletariado se ha convertido en un lujo. 

Inauguramos el bloc con una receta que suena muy bien: 

POLLO AL CAVA



En la receta original leemos "champán", pero no nos engañemos... tenemos Cava y del baratito, antes del que nos dejaban en la Cesta de Navidad, ésa que está en peligro de extinción. Ahora por menos de 2€ buscamos la etiqueta más bonita y para la cesta de la compra. Tampoco vamos a cocinar con Moët  & Chandon, no seamos repipis.

INGREDIENTES:

- 1/2 kilo de trozos de pollo: si son muslitos saldrán mucho más jugosos pero podéis usar trozos variados. Con pechuga os quedará muy reseco.
- Un buen chorro de Cava
- 1 cebolla rallada. También la podéis triturar en la picadora pero que quede prácticamente deshecha y con el jugo a la vista.
- Una bandeja de champiñones de 250 gr: aprovechad que ahora están muy bien de precio. Para limpiarlos usamos un trapo de cocina limpio y humedecido, para llevarnos toda la tierra que puedan tener.
- 2 o 3 cucharadas de aceite de oliva
- 1 cucharada de harina
- Un vaso de leche entera (250 cl)
- Nuez moscada
- Pimienta y sal

ELABORACIÓN:
  1. Ponemos el aceite a calentar en la sartén. Hemos usado una sartén de hierro colado que es la superviviente más veterana y que puede sustituirse por cazuela de barro o cualquier utensilio que permita cocción a fuego lento. Prohibido WOK. 
  2. Incorporamos el pollo y lo doramos bien.
  3. Ahora echamos la cebolla, salpimentamos y dejamos que poche un poquito con el pollo, a baja temperatura, para que se repartan bien los jugos.
  4. Incorporamos los champiñones cortados a la mitad
  5. Incorporamos el Cava a gusto del cocinero. Nosotros hemos puesto un chorro generoso: giro la botella y un... dos... tres...
  6. Tapamos y dejamos a fuego lento durante 1 hora, que se mezclen los sabores y se hagan las verduras. Puedes visitarlo en tus múltiples viajes a la cocina a por agua, a hacerte un té, a ver qué quiere el gato ahora, etc.
  7. ¿Cuándo está? Cuando el champiñón está hecho por dentro. Pruébalo, no te cortes... y sopla antes, te lo dice la especialista en quemarse la boca. 
  8. Añade la cucharada de harina y la nuez moscada removiendo bien para que ésta se deshaga y se mezcle con los ingredientes. Incorpora la leche poco a poco. Puede ser directa de la nevera. Sigue removiendo para evitar grumos y disfruta viendo cómo se espesa la salsa.
  9. Listo. Huele que alimenta, pero por si acaso no es suficiente, NOS LO COMEREMOS.