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jueves, 3 de julio de 2014

Crear mesas a partir de bobinas/carretes de madera recicladas

Mesitas carrete

Materiales:

Bobinas/carretes de cable eléctrico
Pintura (imprimación blanca)
Látex
Patas

¡Hola! Hoy os presentamos una entrada rápida pero no por eso menos interesante basada en la idea de reciclar y restaurar bobinas de cables, con la posibilidad de crear miles de diseños, siguiendo la moda de usar como decoración elementos que pertenecían a ámbitos de la obra o la electricidad como los palets (tan de moda ahora) o los carretes de hilo eléctricos o telefónicos.

A pesar de que es más complicado conseguir carretes que palets o cajas de madera, si buscamos por internet o pasáis por sitios que tienen obras paradas veréis que no es tan complicado conseguirlos. En la web de Segunda mano encontraréis varios vendedores de bobinas de madera.



Empecemos. En este caso os presentamos varias mesitas con este tipo de carretes; estas bobinas son de tamaño mediano aunque existen muchísimas medidas, igual que pasa con los palets.


















En ambas presentaciones, pintamos con pintura de imprimación blanca todo el carrete (al ser madera lisa no hay veta visible de madera para realzarla) y damos dos capas para que quede bien imprimado todo el carrete.

De los dos carretes cogemos uno entero y recortamos tanto papel decopauge como de scrapbooking de motivo primaveral y lo enganchamos (mezcla clásica de cola y agua) cubriéndolo por encima con la misma mezcla. Una vez seco le damos una capa de látex para que resista bien a las temperaturas y no se deteriore con el paso del tiempo. Después le colocamos unas patas efecto retro pintadas con la misma pintura blanca anteriormente mencionada (mal pintadas, para hacerla en dos tonos) las collamos con tornillos y ¡LISTO! Mesa de diseño para el jardín, balcón, terracita o lo que tengamos.

El otro carrete decidimos colocarlo dentro de casa y darle varias opciones. Con una caladora cortamos el carrete por la mitad. Le damos una capa de imprimación blanca y utilizamos la misma técnica para la colocación del papel que habíamos usado: por un lado con motivo de escritorio antiguo y la otra mitad del carrete con carteles vintage adaptados a la mitad del carrete. Una vez enganchados, con betún de Judea envejecemos la mitad del carrete tipo escritorio para darle mucha más personalidad al resultado.

Terminada la parte de decoración, aplicamos capa de látex y ponemos las patas aunque en este caso bajitas para convertirlos en muebles bajos, mesitas auxiliares o estantes apilándolos y apoyándolos sobre una pared. También podemos prescindir de las patas y colocarlos directamente en la pared como si fueran estanterías.





Los carretes son tan versátiles que podemos decorarlos con fotos como hemos hecho nosotros o decorarlos con grabados, cenefas pintadas, trasferencias de imágenes, photocollage familiar, pintura... Cualquier cosa que se os ocurra. Es práctico, fácil y EXCLUSIVO. Vuestro diseño para vuestro hogar.

¡Hasta la próxima! 

domingo, 15 de junio de 2014

Conjunto cajonera y mesita: PARTE II


Material:


  • Tinte azul madera
  • Lija
  • Reparador de madera
  • Pintura blanca "ibicenca" para madera
  • Barniz

Bueno, llegó el momento de continuar con la segunda parte de la entrada en que os explicábamos cómo hacer el archivador vintage…. ¿¿¿Empezamos???

¡Muy bien! a por el 

Primer paso: la mesita

Sé que puede sonar a chorrada, pero lo primero que siempre tenemos que hacer por muy tonto que suene es mirar la mesita, no con el fin de hacerle un poema bucólico sino más bien con la idea de ver bien qué tenemos delante y dónde queremos llegar con ella. En este caso queremos llegar a convertirla en una mesita adaptada a un estilo en particular y a la vez conseguir que vaya a juego con el archivador de la entrada anterior del blog.

La madera, hagamos el trabajo que hagamos, no es al tacto como el metal o el plástico, es un material que al contacto con la mano siempre hay más trabajo artesanal, lo tenemos que sentir más como material noble que es.

Ya hemos elegido una mesita que no tiene un final de madera trabajada, sino una capa de laca (melanina) que sustituye a lo que antiguamente se labraba y trabajaba a mano. También tiene varios poros o golpes (los años) que también repararemos.

Cogemos la lija de grano fino primero y hacemos una pasada, comprobamos que se ha quedado más guarreada que otra cosa y además se astilla por lo que después pasamos a lija de grano más gordo, 8-10. Pasamos la lija por toda la mesita para hacerla porosa y una vez que la tenemos aplicamos reparador de madera (en el caso de que lo requiera) en los agujeros o golpes antes comentados.

Una vez secado el reparador volvemos a lijar con grano fino para pulir los bordes del reparador aplicado y convertirlo íntegro con la mesita.

Paso dos: teñir y pintar

Este paso es muy sencillo, cogemos el tinte azul y lo aplicamos por toda la mesita, en este caso como la mesita de base es de madera oscura le damos varias manos porque lo que queremos conseguir es un afecto azulado grisáceo como las tapas del archivador. (Si la madera de la mesita fuese de madera clara, cogeríamos un tono de tinte más grisáceo).

No os preocupéis en buscar tintes de madera o pagar mucho, se puede teñir madera directamente con los tintes de pintura, sí, con esos botecitos que indican que pongas sólo unas gotas para teñir la pintura blanca y siempre terminamos echando un chorreón sin conseguir el tono deseado).

Una vez secada la mesita, procedemos a darle una mano de pintura blanca para envejecer (este tipo de pintura la podemos encontrar en cualquier gran superficie, es una pintura especial para dejar ver la beta o la tintada de debajo que es la que nos interesa porque es la propia de la madera) en este caso yo encontré una que se llevaba efecto ibicenco “no sé muy bien porque….”

Le damos una mano de esta pintura y esperamos al secado completo, comprobamos si es el efecto deseado. Si no queremos que se vea mucho la tintada de debajo se le da tantas manos como se quiera… pero con un par normalmente basta.








Tercer paso; forrar y barnizar

En el cajón de la mesita hemos hecho el mismo procedimiento que anteriormente con el resto de la mesita. Pero ¿y la parte de dentro? En la entrada del archivador os comentamos que os guardarais los restos sobrantes del forrado del archivador ¡Ahora sabéis para que! Pues sí, para poder forrar el cajón y así lo trasformamos para que haga conjunto con el archivador.

Para forrar el cajón en este caso hemos cogido retal para cubrir los frontales anteriores, la base y el frontal  anterior interno, y hemos recortado dos piezas para los laterales internos.  Una vez recortadas las piezas de papel de empapelar, cogemos cola de empapelar: el culo del bote que nos quedaba del archivador lo aplicamos al cajón y colocamos los trozos recortados. Empezamos con el grande y posteriormente aplicamos los laterales internos para que sea más fácil si tenemos que rectificar cualquier errata durante la aplicación del papel. Terminado este proceso, dejando las horas correspondientes de secado, podemos aplicar barniz o látex para que el papel se conserve en el tiempo. En este caso, como el papel en cuestión ya es algo plastificado y lavable, hemos preferido dejarlo con su propio aspecto.

Cuarto paso: barniz

Después de la currada que os habéis metido toca disfrutar dándole una mano de barniz y listo. ¡Felicidades! Ya tenéis vuestra preciosa mesita vintage


viernes, 13 de junio de 2014

¡¡¡Neceser customizado para el veranito!!!



Material:

  • Papel (cómics, de regalo, collage propio, etc…)
  • Forro
  • Aguja de lana
  • Hilo o lana fina

¡¡¡Buenas!!! Cuántas veces queremos llevar con nosotros materiales varios y nos damos cuenta que los neceseres o bolsitos que tenemos o bien son demasiado pequeños o bien parece que llevemos una maleta de fin de semana.
Bien pues, ¿qué hacemos? Hacernos un neceser súper personalizado y adecuado para nuestras propias necesidades.
Empezamos?! Venga vamos….

Primer paso: forrar

Lo primero que haremos es coger el  papel con el que queremos hacer nuestro neceser.

En segundo lugar lo extendemos en una mesa y le insinuamos la doblez por algo más de la tercera parte (como si fuéramos a hacer un sobre pensando también en la solapa). Sólo hace falta por la parte horizontal, la que cerraremos, ya que los laterales irán cosidos.

Una vez que presentamos el patrón del papel de lo que será nuestro futuro neceser y comprobamos que llega, cogemos forro de los libros, el que tiene parte adhesiva ya que el otro no nos sirve.

Forramos ambos lados del papel y recortamos el sobrante del forro dejando medio centímetro del margen del papel.

Segundo paso: a coserrrr!!!

Ahora sí en este paso lo primero es hacer las dobleces que antes hemos insinuado pero que no los hemos hecho totalmente para no marcar el papel.

Una vez doblado y visualizado el neceser (venga que queda casi nada) cogemos la aguja de lana y pasamos el hilo. En este caso cogeremos hilo verde para resaltar el cómic en blanco y negro.

Empezaremos a coser desde la esquina del margen inferior izquierdo del neceser. Desde dentro sacaremos hilo e iremos subiendo por toda la solapa, hasta llegar a la esquina del margen inferior derecho. La idea es hacer toda una puntada por todo el lateral del neceser.

Tercer y último paso: cierre

Este paso es mas a elección del que lo fabrica ya que podemos poder botón, cierre con goma, etc.. En este caso hemos elegido el típico cierre indio quedando muy  a juego y acorde con el estilo del neceser.

Para hacer este cierre es tan sencillo como trenzar hilo (del mismo que hemos cosido neceser) tres veces el largo del neceser y al final de la trenzada poner unos apliques. Una vez tenemos la trenzada hacemos un agujero (con la punta de la tijera o el boli para agujerear) en la parte media de la solapa inferior, pasamos trenzada y hacemos nudo interno para que haga de tope. Y…. gualaaaa!!!! listo!


lunes, 31 de marzo de 2014

Velas caseras: dar cera, pulir cera

Hemos pasado una noche mágica. Como una bendita, sembraste todo el piso con velas esperando la llegada de tu pareja, emocionada y trastabillando con los muebles porque has apagado la luz demasiado pronto. Una cena especial y postres a la carta. Eso sí, el momento de soplar las velas como paso previo a la habitación ha cortado un poco el rollo. A ver si los gatos van a salir como las fallas de Valencia.

A la mañana siguiente, todo lleno de románticas gotas de cera seca y velas semiderretidas. A recordar todas las que pusimos para recogerlas. Con una bolsa vamos recuperándolas y al acabar nos acercamos a la basu… NOOOOOOOOOO. La basura es ese agujero negro lleno de gravedad que nos atrae pero dentro del cual sólo hay oscuridad. Miedo ¿verdad? Pues aléjate, leches.

Vamos a utilizar todos esos restos para unirlos de nuevo en nuestras velas personalizadas. Y así, de paso, usamos todos esos envases que conviven en el lavadero y que por alguna extraña melancolía congénita no has tirado: botellas de suavizante, de refrescos, de bebidas alcohólicas –“tiene una forma tan bonita”-, botes de mayonesa… en fin, que hay un señor llamado Diógenes que te obliga a guardar de todo para darle ese sentido a tu vida que Evax no ha conseguido darle en la búsqueda del olor de las nubes. Puedes ahorrarte la vela de la primera comunión, "esa déjala, anda, que queda muy mística".

Después de la cera, hay algo importante a considerar: sin mecha, no enciende. Entiéndelo antes de que sea demasiado tarde. 

La cuerda perfecta es la que usa para bridar la carne y que venden en bobinas circulares. Pero cualquier cordel simple de algodón nos sirve. Ojo con usar hilo porque si no te vas a tirar toda la tarde trenzando. Y necesitamos una base con algo de peso para que podamos mantener la cuerda en el centro y que no explote con el calor. Puede ser una concha marina, una chapa de refresco o una piedra pequeña que te cruces en tu paseo perruno. Piensa que cuando la vela se derrita, mejor encontrar una bonita concha que no un pedrusco de orígenes dudosos.

Utensilios:

  • Un cazo cochambroso que será exclusivo para derretir cera porque quedará inutilizable para otra  cosa
  • El tenedor más feo que tengamos por casa
  • Un palillo de brocheta o el que te llevaste del chino escondido en la chaqueta. 


Proceso:
1.    Lo fundamental aunque te consideres la más limpia del barrio es forrar todo. A ser posible con papel de aluminio en caso de tener fogones. Los de vitro después se lo pasarán pipa con la rasqueta. Nosotros no lo hicimos y aún estamos quitando cera.

2.    Prepara los moldes: Si es de plástico cuidado con volcar la cera muy caliente porque se deformará y desmoldará fatal, aunque pueden quedar formas interesantes. A más flexible sea el plástico, más fácil desmoldaremos. 

3.    Elige el fuego más pequeño, ponlo al mínimo y coloca el cazo. Si en algún momento sale humo de los bordes, retíralo porque significa que la cera se está quemando. Cuando enfríe podemos seguir. Lo mejor es empezar con virutas o restos pequeños y una vez derretidos, ya ponemos los trozos grandes. Se derretirá mejor. Si aparecen cosas negras flotando en el cazo, son impurezas que al volcar la cera quedarán en el fondo del cazo y podremos retirar sin que nos estropee las velas. Si aparece algo alargado flotando, evidentemente, es la mecha. Retírala con el tenedor y déjala sobre papel de cocina. Al señor que está metiendo la zarpa le deseo todo lo mejor.



4.       Prepara la mecha: debe sobrar un palmo de mecha de la longitud del molde. Si la hacemos con cordel, hacemos 3 hiladas de la misma longitud y las trenzamos como podéis ver en la foto de la izquierda. Usar los tiradores de la cocina como sujeción es práctico… si tienes la altura suficiente.
5.       Como tenemos parte de la cera derretida en el cazo, descolgamos la premecha y la bañamos 3 veces dejando secar en papel entre cada inmersión y cuidando de no gotear. Volvemos a colgarla de nuevo de los tiradores hasta que se ponga rígida. Es el momento de emocionarse… ¡mi primera mecha!



6.       En la punta donde la mecha esté más irregular atamos la piedra o concha. La introducimos en cera derretida para que una las piezas, dejamos secar y al molde de forma que quede en medio de la base. La parte que sobresale de mecha la enrollamos a un palo que apoyamos horizontal en el borde del recipiente. Como hacer un pozo. O no.





















7.
       Tenemos 10 oportunidades para saber cuándo la cera tiene la temperatura perfecta para que no derrita el molde. Una por cada dedo chamuscado. O podemos verter una gota en el trozo de plástico que nos haya sobrado al hacer el molde y comprobar si lo resiste.


8.       Rellenamos moldes. Limpiamos las virutas negras con papel y volvemos a empezar. Así hasta que alcancemos el nivel deseado de relleno.



















9.       No has acabado todavía. Cuando se dejen enfriar más de 24 horas aparecerán agujeros. Esto es porque hemos vertido la cera a no mucha temperatura para no cargarnos los moldes de plástico. No pasa nada. Volvemos a derretir cera y a rellenar. Así hasta que quede plana. Si rellenamos con un color diferente al que habíamos usado nos quedará más original. 
10.   Desmoldamos. Si es plástico, con mucha paciencia o al recortar con tijera harás palanca y al traste con la vela. Si es cristal, lo envuelves en un trapo viejo que tirarás, te pones guantes y a arrearle. Los vecinos estarán encantados contigo. Hay botellas que son estupendas como las de Lambrusco y otras horrorosas de duras como las de licores. También existen los martillos. Paciencia y cuidado.



11.   Tened preparado algodón de desmaquillar para pasarlo a la vela cuando hayamos roto el molde así quitar todas las virutas de cristal. Aunque no las veas, están ahí y son peligrosas.

12.   Corta la mecha sobrante. Deja al menos 2 dedos, no seas ruin y te vayas a quedar sin mecha. 

13.   Desmoldada y cortada la mecha, si la vela tiene imperfecciones y quieres hacerle un tunning puedes usar el secador. Al pasarlo se crean microgotas que con los dedos podemos ir alisando. Otra opción es usar el soplete. El de soldador no, bestia, el de cocina. Es más preciso y puntiforme, pero si lo acercas mucho harás un agujero y vuelta a rellenar. No todas las velas soportan bien estos retoques, algunas quedarán mate por la mala calidad de la cera. Así que empieza por donde no se ve, la base. 

Enciende la vela y… Ohhhhhh… qué fuego tan especial y tan... Mío


¡¡¡¡A REGALAR VELAS!!!!



viernes, 21 de marzo de 2014

Muslos de pollo en Mi salsa o Qué hacer con el tallo de la cebolleta

Hay recetas que comienzan en un libro de cocina, recetas que comienzan en un sabor o un olor, en un recuerdo... y otras, simplemente, te las encuentras por casualidad cuando haces comida de reciclaje. 

Ésta, específicamente, empieza en el momento en que corto el tallo de un manojo de cebolletas que tengo en la nevera y que ocupan todo el espacio vital de las verduras vecinas.

INGREDIENTES (2 personas pequeñitas)

1 tomate pelado 
1/2 pimiento verde
2 muslos de pollo
1/2 litro de agua
1 pastilla de caldo de pollo o de verduras
tallos de 3 o 4 cebolletas
1 o 2 dientes ajos, según el aliento que quieras compartir con la humanidad
1 cucharadita sal y otra de azúcar para el sofrito
Una pizca de sal y pimenta (opcional) para los muslos
2 patatas medianas peladas
Un chorrito de Oporto o vino tinto. 

SARTÉN HONDA


¡Vamos allá! 
1. Antes de nada, vamos a MARCAR los muslos de pollo salpimentados ligeramente en una sartén con un poquito de aceite, lo que significa que cuando el aceite esté bien caliente, pasaremos por allí los muslos, primero una cara y después la otra, hasta que se vean bien doraditos pero no hechos por dentro. De esta forma los sellamos para que cuando vayan a la cazuela no pierdan tanto líquido resecándose y para que además ese tostadito magnífico se incorpore a los sabores de todo el plato en general.

2. Cuando estás a punto de sacarlos porque las dos caras están bien doradas, echamos el chorrito de Oporto u otro vino tinto que tengamos por casa. El Oporto le da un aroma y un toque dulce a la salsa muy interesante pero podemos sustituirlo por vino tinto y tendremos otros matices.  

3. Dejamos REDUCIR el vino, que no es sólo que se evapore y espese sino que también pierda su alcohol en esa evaporación. Cuando se incorpora alcohol a una receta, éste debe hervir a no ser que lo queramos justamente sea el sabor a alcohol y toda su graduación en nuestra sangre: Viva la fiesta.

4. Reservamos los muslos en un plato SIN LIMPIAR LA SARTÉN porque aprovecharemos los sabores que han quedado en ella para que se mezclen con el sofrito. 

5. Momento sofrito: en casa los tropezones no son bienvenidos y por eso tenemos el carnet de "picadoras de todo lo verde". Cada uno puede hacer el sofrito como prefiera, pero en esta receta todo ha ido escrupulosamente picado: dientes de ajo, tallos de cebolleta y pimiento verde. Y a la sartén donde habíamos marcado muslos.

6. Mientras se va dorando la picada verde, pongo en la picadora el tomate pelado para triturarlo bien (si le dejas la piel te encontrarás hilillos duros y te acordarás de esta receta y de una servidora) y lo añado a la sartén cuando el sofrito esté hecho. Éste es el momento de poner a fuego lento porque buscaremos que liguen todos los sabores.

7. De nuevo sin lavar, ponemos en la picadora dos dedos de agua y removemos llevándonos los trocitos de verduras que hayan quedado y los restos de tomate. Añadimos ahí mismo una cucharadita de sal y otra de azúcar, volvemos a remover y para la sartén.

8. En un recipiente ponemos a calentar 1/2 litro de agua con una pastilla disuelta de caldo de pollo o de verduras. Si no os gusta usar pastillas, preparad FONDOS naturales que son estupendos para las recetas. Ya dedicaremos una entrada de blog a este tema. Otra opción son los bricks de caldos de verduras. Total... 1/2 líquido de agua con sabor.

9. Mientras, pela las dos patatas y córtalas en cuadrados irregulares, tipo patata brava. Añade a la sartén el agua anterior bien caliente, las patatas y los muslos de pollo. La pinta que nos tiene que quedar es más o menos ésta:


¿Para cuándo las pantallas de ordenador que transmitan olores? 

10. Chup-chup. ¿Cuánto? Las patatas suelen tardar unos 30 minutos en cocer... aunque la alta cocina usa el truco de "pincha el palillo" o sea que nosotros también lo tenemos permitido. Los muslos más o menos, según el tamaño. Para saber si un muslo está crudo, con un cuchillo separamos el hueso de la carne sin destrozarlo y vemos si está hecha. Sólo hacer palanca, no descuartizar. A más tiempo, salsa más reducida y sabrosa, pero patatas deshechas y carne reseca. 

11. Servir y comer. Obvio ¿no? Si os fijáis en ese trocito de carne suelta veréis el resultado de descuartizar al comprobar el punto. Feo. Pero va muy bien para que se vea el tono rosado que coge la carne hecha pero no pasada de cocción. Excusas. Pero estaba... Mmmmm...


Por último... si os ha quedado salsa porque el pan no os ha llegado para mojarla toda... ¡no la tiréis! En la próxima entrada os explicaremos qué hemos hecho nosotras con ella... por ahora, nos espera impaciente en un tupper bien refrigerado.

martes, 18 de marzo de 2014

En tu fiesta me colé... y me he llevado los ganchitos que te sobraron

Qué rabia da ver esos restos de patatas fritas, ganchitos, ruedas, pelotazos y demás "snacks" que a la gente le encanta dejar con esa vergüenza tan característica que no es otra cosa que evitar ser señalado como el glotón del grupo. Llega el momento de recoger y cada bolsa tiene su resto, ese puñadito que al final no has terminado de verter en el bol porque la cháchara te ha envuelto y tú tan contenta de dejar de ser anfitriona y relajarte. Pero cuando vas a recoger y te asomas al cubo de basura te entra ese malestar que te dice que tirar comida "está feo". Y coges todos los restos de bolsas y los metes en un "tupper" tan contenta. Pero claro... ¿Y ahora qué? 

Pues como también "está feo" usar esas sobras para ponérselas al primero que vuelva a cruzar la puerta vamos a usarlas para hacer unos estupendos rebozados crujientes y diferentes al pan rallado-huevo de toda la vida.


La foto corresponde a unos "libritos" de lomo con extra de queso y de baicon -opcional, por supuesto- que hemos rebozado con esas sobras de "snacks". Para triturarlos usé la picadora que llevan como complemento casi todas las "minipimer" del mercado. Los puse todos y piqué hasta tener diferentes grosores, algunos más finos y otros más gruesos, porque así cuando comamos notaremos diversas texturas al masticar. 

Para rebozar, primero pasamos por huevo batido y después la mezcla triturada. Si queremos doble rebozado, pues repetimos: huevo-mix-huevo-mix. Para un par de piezas con un huevo que batamos ya tenemos suficiente. Y lo más importante de todo: EL ACEITE BIEN CALIENTE. Antes de poner cualquier cosa a freír, lo mejor es echar al aceite un poquito de harina o en este caso un poco del mix y ver si el aceite se pone a burbujear. No hay nada peor que meter una fritura en aceite que no ha cogido una buena temperatura -entre 150 y 180ºC- ya que absorberá todo el aceite y se quedará blanda y grasienta... puaghhhh. 

Hay quien deja el aceite hasta que empieza a humear, pero ése es el punto en que empieza a quemarse y a ser más nocivo por lo que la prueba de echar un poquito de alimento al aceite es la que siempre me ha funcionado mejor para casa.

Y por último... por vuestra salud y por vuestro paladar, sacadlo a un plato con papel de cocina para que absorba la grasa sobrante antes de servir en el plato definitivo. 

Ñam ñam. ¡Buen provecho!


sábado, 15 de marzo de 2014

¡Bienvenidos/as!

Después de un invierno largo largo, llegaron los primeros días primaverales y con ellos las ganas de compartir experiencias. Cada vez nos las ingeniamos más para ahorrar, crear, innovar, divertirnos... y este blog tiene que ver mucho con los cuatro conceptos. Aquí vamos a colgar esas cositas que encontramos o se nos ocurren cada día, tanto manualidades como recetas, truquitos y hasta habrá cabida para "lo que no se debe hacer" ya que a fin de cuentas... quién no se ha sentado delante de la pantalla y le ha preguntado al google cómo quitarse la mancha horrorosa de café de su camisa preferida y ha terminado eligiendo esa opción que convertía su camisa en un babero. Respuestas, preguntas, cosas nuevas, cosas prestadas, cosas interesantes, referencias... Me hago un sofá mientras caliento mi tarta de manzana... lo típico.

Y empiezo dándoos la bienvenida con la foto de un magnífico pimiento que surgió en nuestra terraza el año pasado, y que está encima de una mesa de madera que reconvertimos lijando e imprimando de blanco desgastado y que nos quedó estupenda como soporte de conversaciones de exterior. 

IMPRIMAR: es un proceso de preparación de una superficie. Si queremos pintar madera podemos hacerlo sin prepararla antes, pero lo más seguro es que rápidamente la pintura se empiece a estropear y no quede bien fijada. Si imprimamos, la madera transpirará y eliminará la humedad y la pintura nos agarrará mucho mejor. Nosotras compramos en Leroy Merlin un bote para imprimación de madera de exterior en blanco y lo aplicamos tras lijar la madera con una lijadora manual de las que no superan los 50€.