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sábado, 30 de agosto de 2014

Gazpacho: agradecimientos y polémicas 1ª parte



¿Por qué este título? 

Agradecimientos varios para todas las visitas que tenemos en nuestro blog. De tierras cercanas y lejanas es sorprendente y gratificante comprobar que nos siguen conocidos y personas que probablemente no conoceremos nunca y que entran en nuestro pequeño rincón cibernético, aunque sea por unos segundos. A todos ellos, gracias.

Polémica porque escribiremos sobre algunas típicas recetas que pueden crear debate e incluso discusión sobre el modo de hacerse o sobre los ingredientes que llevan, no sólo dependiendo del lugar sino también del vecino o familiar de turno que las haga.

La primera de ellas será el gazpacho. Y la receta es del gazpacho andaluz pero, como decía, seguro que alguien lo lee y piensa "así no es" y ¡ya tenemos el debate! Aquí también queremos dar las gracias a amigos que para hacer esta deliciosa sopa fría de tomate -que le llamarían en algún lugar lejano- reparten sus tomates de huerto con nosotros, gracias Adri. Y luego están los amigos que nos dejan coger con nuestras manos las verduras que van brotando en sus huertos aunque a veces corran el riesgo de dejarlo en manos inexpertas (como es mi caso) y se queden con toda la planta en la mano: imaginad mi cara. Eso sí, fui comprendida y disculpada. Gracias Fran y Jose. Hay que decir que estos tomates no tienen absolutamente nada que ver con lo que compras en tiendas por tamaño, olor y, por supuesto, sabor. Así que si tenéis la suerte de conocer a alguien con huerto propio, de verdad, vale muchísimo la pena.

Bueno, después de este largo prólogo, pasemos a los ingredientes:

6 Tomates maduros que no estén muy blandos
2 Pimientos verdes
1 Pepino
1 Cebolla
1 Ajo
1 Rebanada de pan
1 Pimiento rojo
1 Cucharada sopera de vinagre
4 Cucharadas soperas de aceite de oliva
Sal

Primero pelaremos los tomates: hay dos maneras de hacerlo, se pueden pelar como cualquier fruta o poniéndolos menos de un minuto en agua hirviendo que se llama ESCALDAR. Si elegís pelarlos introduciéndolos en agua hirviendo es muy importante que sea menos de un minuto para que no se cocine el tomate y cambie su sabor. El método para ambos y que ayuda a pelarse bien es hacerles un corte en cruz en la parte trasera del tomate: os facilitará el proceso. 

Una vez pelados retiramos las semillas y los troceamos.

Pelamos el pepino, la cebolla y el ajo. Se lavan los 2 pimientos verdes y el pimiento rojo, se les quita las semillas y los troceamos también.

Ponemos en un bol -¡recuerdo que mi madre cocinaba para tantos que lo hacía en una olla grande!- los tomates, los 2 pimientos verdes, el pimiento rojo, el pepino, la cebolla y el ajo. Y ahora con mucho cuidado de las salpicaduras trituramos con la batidora eléctrica unos minutos, añadimos la rebanada de pan, las 4 cucharadas de aceite, la sal (aquí no hemos puesto medida porque depende del gusto de cada uno) y la cucharada de vinagre: trituramos de nuevo hasta que quede todo bien emulsionado

Ahora ponemos agua fría, a gusto también de cómo de líquido lo queramos, y mezclamos bien. 

Después hay que pasarlo por el colador; si se pasa por un colador chino, mejor. Si queda espeso y queréis que esté más líquido podéis añadirle más agua.

Si queréis servirlo con una guarnición o acompañamiento, sería pepino, pimiento cortado en daditos y cebolla picada: todo esto en crudo. También pan tostado en cuadraditos tipo picatostes. 

La receta más fresquita del verano

A la próxima... la otra receta polémica. ¿Cuál será?

   

martes, 5 de agosto de 2014

Bizcocho esponjoso: aprovecha las claras que te sobran

Volvemos con otra receta basada en el aprovechamiento y, además, sencilla: dos por uno. Como ya os comentamos en otra entrada, este dulce se basa en las claras que nos sobran cuando en un postre o salado usamos sólo las yemas. Con este bizcocho podemos usar las claras porque no las vamos a tirar, al revés, vamos a aprovecharlas para hacer repostería. Podéis usar también claras congeladas que hayáis ido guardando.


Procedamos pues a detallar los ingredientes que necesitaremos. Recordemos que colocarnos todos los ingredientes a mano lo va a hacer mucho más fácil.
  • 150 gr. de azúcar.
  • 50 gr. de harina.
  • 50 gr. de maicena (fécula de maíz)
  • 25 gr. de mantequilla.
  • 5 Claras de huevo.
  • 1 cucharadita de levadura en polvo.
  • La ralladura de un limón.


1.Derretimos la mantequilla: podéis derretirla en el microondas unos segundos y después dejar que se enfríe unos minutos en la nevera o dejar que se derrita a temperatura ambiente; si lo hacéis durante el verano, no el proceso irá rapidito.

2. Precalentamos el horno a 180 grados.

3. Engrasamos un molde, da igual el tamaño. Dependiendo del mismo saldrá más grueso o más delgado.

4.Mezclamos en un bol los 50 gr. de harina con los 50 gr. de maicena o fécula y la cucharadita de levadura en polvo y reservamos.

5.Ahora en un bol, introducimos las 5 claras y batimos hasta que nos quede como un merengue; en este punto debéis mezclar poco a poco y con cuidado el azúcar de forma envolvente porque si le damos fuerza después no nos subirá.

6.Echamos la harina, la mezclamos con la fécula y la levadura que habíamos reservado, luego la mantequilla que tiene que estar con textura pomada y la ralladura de limón. Y volvemos a batir.

7.Cuando todos los ingredientes se hayan mezclado bien, metedlo en el molde que hayáis escogido y engrasado. Introducid en el horno y en unos 20 o 25 minutos a 180 grados debería quedaros hecho y doradito. Si tenéis dudas, al acabar el tiempo, el palillo o la brocheta, que es más larga, no falla: si sale limpio ya podéis sacarlo del horno.

Es un bizcocho que no quedará muy esponjoso si nos hemos con el batido. Si nos ha pasado eso y  queremos  darle un toque para que quede menos seco, sobre todo pensando en el día siguiente, podéis hacer un chocolate a la taza espeso y echarlo por encima del bizcocho. ¡Quedará más goloso!


sábado, 21 de junio de 2014

Y para acabar... Coca de Sant Joan de crema

Como no hay dos sin tres, ahí va la tercera coca. Ésta vez de crema, así podéis elegir la que más os guste o hacer las tres. De esta manera tendréis cocas diferentes para distintos paladares. Esta es más grande a diferencia de las otras dos, o sea, ¡a compartir!. 


Empezaremos haciendo la crema para que le dé tiempo a enfriarse y así no quemarnos al ponerla en la coca. Y lo que necesitamos será:
  • Medio litro de leche.
  • 4 Yemas de huevo.
  • 3 cucharadas de maicena.
  • 125 gr. de azúcar.
  • 1 palo de canela en rama.
  • 1 trozo de cáscara de limón.

En un cazo mediano, poned la leche, la canela y la cáscara de limón a fuego suave hasta llegar a hervir. Mientras la leche está en el fuego iremos mezclando las yemas con el azúcar y la maicena, así que aunque necesitamos que la leche hierva, de momento no nos interesa poner el fuego fuerte a no ser que tengáis cuatro manos y podáis hacer dos cosas a la vez. 

En un bol que no sea metálico, batiremos las yemas de los huevos con el azúcar, hasta que nos quede como una crema fina, un poco espesa y sin grumosActo seguido, introducid la maicena  continuad batiendo hasta que la mezcla se vuelva a ligar y siga fina y un poco espesa. 


Hecha la mezcla es el momento de subir el fuego si la leche aún no ha hervido. Una vez llegue a ebullición, sacad la rama de canela y la cascara del limón e incorporad la leche hirviendo al bol y batid unos segundos; pasadlo otra vez al cazo a fuego medio y removed la mezcla sin parar hasta que arranque a hervir. Retiradla enseguida del fuego y seguid removiendo enérgicamente unos segundos. 


Dejamos enfriar. De vez en cuando, removed un poco la crema hasta que se enfríe del todo.

Con las claras de los huevos podemos hacer dos cosas: o congelarlas o hacer un bizcocho de claras que probé el otro día y está riquísimo. Intentaré hacerlo pronto para pasaros la receta, pero no puedo prometer que me salga tan bueno como el que hizo la maestra Susi

Y ahora, a por la coca. 

Ingredientes para la masa: 
  • 450 gr. de harina.
  • 4 huevos.
  • 125 gr. de azúcar.
  • 100 gr. de mantequilla o manteca de cerdo (en casa hemos hecho la coca con la manteca de cerdo)
  • 100 ml. de leche entera.
  • Piñones (al gusto y bolsillo de cada uno) 
  • 15 gr. de anís en polvo.
  • 15 gr. de levadura fresca prensada.
  • Ralladura de un limón
  • Cerezas confitadas (no son imprescindibles para la receta pero las hemos usado a modo de decoración y le dan muy buen sabor a la coca)

Para comenzar pondremos a remojar en agua los piñones. Y ahora ¡a jugar! En el mármol de la cocina o superficie que tengáis debéis colocar la harina formando un volcán ancho o una especie de rectángulo para así poder hacer un buen hueco en el medio de la harina. En ese hueco pondremos la levadura desmenuzada, los huevos, la mantequilla o manteca de cerdo, el azúcar, la ralladura del limón, los quince gramos de anís y la leche. Como podéis ver son muchos ingredientes, lo mejor es interactuar con esta masa delicada al principio como si hicierais un castillo en la playa (con cuidado de que no se derrumbe) aunque en este caso tenéis que vigilar que los líquidos no se desborden de la mezcla. 

Debéis mezclar este castillo, perdón masa, hasta que notéis que no se os pega en las manos y que es elástica. Será el momento para hacer una bola y dejar que repose después de tantas vueltas unos 20 minutos.

Pasados los veinte minutos, precalentamos el horno a 180 grados. Colocamos la bola de masa sobre un papel vegetal (eso nos hará más fácil interactuar con la masa) y la estiramos con el rodillo hasta crear la forma que queramos. El grosor debería ser de un centímetro, centímetro y medio

Truquito para rellenar la manga pastelera













Con un pincel de cocina o cuchara la pintamos con un poco de leche y pasamos al momento decorativo y creativo: con una manga pastelera decoramos la coca. Os dejo una foto de cómo rellenar la manga por si os pasa como a mí, que tengo poco arte para aguantar la manga con una mano y con la otra rellenarla. 

Seguimos la decoración con los piñones (que ya se habrán remojado bastante), las cerezas y alguna otra fruta confitada si queréis. Por último espolvoreamos con azúcar.

Con el horno ya precalentado, introducimos la coca con el papel: si no utilizáis papel vegetal engrasad la bandeja donde vayáis a poner la coca. Dejamos que esté sobre unos 15 o 20 minutos vigilando que no se dore demasiado. Si tenéis dudas, pinchad a partir de transcurridos 10 minutos y retirad cuando el pincho -palillo vulgar- salga limpio. La coca no debe quedar dura ni demasiado dorada o estará seca.


¡¡¡Ha salido deliciosa!!! 

Por tercera y última vez en 2014... ¡Feliç Revetlla de Sant Joan!




Coca de Sant Joan de frutas confitadas y piñones

Por si la coca de llardons de la anterior entrada no os pareció suficiente, traemos otra coca tradicional para la verbena de San Juan de nuevo encontrada entre los tesoros particulares de una gran cocinera y ama de casa. Con su permiso nos la hemos apropiado para compartirla con vosotros y así poder elaborar otro delicioso postre típico de estas fechas.  

Ingredientes:
  • 1 huevo
  • 1 limón (la piel del limón rallada )
  • 200 gr. de harina de trigo o repostería
  • 100 gr. de fruta confitada (os recomiendo que la compréis en el mercado ya que es difícil encontrarla en otros sitios)
  • 25 gr. de margarina
  • 25 gr. de manteca de cerdo
  • 50 gr. de piñones
  • 20 gr. de levadura fresca prensada
  • 100 gr. de azúcar
  • 3 cucharadas de leche entera

Lo primero que tenemos que hacer es deshacer -qué contradicción- en un recipiente la levadura y mezclarla con tres cucharadas de leche y una parte de los 200 gr. de harina -unos 25 gr-. Hacemos una bola blanda, tapamos con un trapo y dejamos a temperatura ambiente hasta que doble su tamaño


En un bol o en el mármol de la cocina poned el resto de la harina haciendo un hueco en el medio -un volcán- para a continuación colocar el huevo entero. Mezclamos un poco con un tenedor y después añadimos la manteca, la margarina, 40 gr. de azúcar y la ralladura de limón

Mezclamos estos ingredientes primero con el tenedor y cuando hayamos trabajado un poco la mezcla incorporamos la bola de levadura que teníamos reposando. Ahora es el momento de amasar con las manos: tenemos que amasar bien hasta que se hayan mezclado todos los ingredientes y quede una masa bien amalgamada y compacta, sin tropezones de ingredientes. A medida que amasamos la grasa se irá soltando y será la que compacte todos los ingredientes.



Engrasad una bandeja o fuente o, si tenéis por casa, poned un papel vegetal que irá mucho mejor para que no se pegue. Introducimos la masa y la estiramos y aplastamos con las manos. Con un pincel o cuchara, cuidadosamente, pintamos la coca con aceite. La dejamos reposar a temperatura ambiente tapada con un paño para que vuelva a fermentar doblando su tamaño. Mínimo hora y media, por lo que aprovechamos para poner en remojo los piñones que tendrán que estar por lo menos una hora hidratándose.


Precalentamos el horno a 180 grados.

Como la coca ya habrá subido, colocamos la fruta confitada y los piñones. Pensad en Miró. Os va a quedar artística de narices. Espolvoreamos con el resto del azúcar -60 gramos-.

Metemos al horno ya precalentado y horneamos unos 20 minutos o hasta que la coca esté dorada: eso nos indicará que ya podemos retirarla.





















¡Que aproveche!

viernes, 20 de junio de 2014

Mini coques de llardons de Sant Joan / Mini cocas de chicharrones de San Juan

Nos visita otra vez la noche mágica del año, noche de brujas y bienvenida al verano, noche de quemar lo antiguo -nosotros lo reciclamos- y dar paso a lo nuevo, repleta de tradiciones con sus hogueras,  petardos, cava y cómo no, sus dulces. Y el dulce por excelencia es la coca de Sant Joan

Buscando las recetas para hacer estas cocas típicas, me he tropezado con la sabiduría de una maestra y amiga que me ha facilitado sus conocimientos, técnicas y recetas. Incluso se ha ofrecido a darme unas masterclass que no rechazaré y de las que este blog se beneficiará. De momento, me ha dado una clase de una crema buenísima que voy a usar para... Ups, vamos al asunto que nos atañe en cuestión. Aprovechándome de su confianza, he explorado en su libro de recetas que es como abrir el libro de hechizos de Harry Potter y he elegido una receta sencilla y rica para hacer coca de chicharrones. Allá va:


Mini cocas de llardons

Ingredientes:
  • 150 gr. de harina de trigo.
  • 1 Huevo.
  • 100 gr. de llardons ( Chicharrones )
  • 1 Cucharadita de levadura en polvo.
  • Canela en polvo.
  • 25 gr.de Azúcar blanca.
  • Almendras tostadas, fritas o piñones.
  • 50 gr. de manteca de cerdo.


Introducimos los llardons en la picadora hasta que estén bien picados, debe quedar como una pasta por el aceite que tienen. Si dejamos los trozos muy grandes los encontraremos en la coca, pero eso a gusto del consumidor. En casa lo hemos picado bien para que se mezcle con el resto de los ingredientes. 

En un bol mezclaremos la harina con la levadura y los llardons. Hacemos un pequeño hueco en el medio y ponemos el huevo. Si no se os ha roto el huevo al abrirlo, hay que pincharlo y con una cucharita retirar un poco de yema y reservar

A continuación, introducimos la manteca de cerdo, un poco de canela en polvo (como media cucharita) los 25 gr. de azúcar, una cucharada de agua y una pizca de sal.

Mezclamos al principio con un tenedor y después a pringarse las manos. O sea, a amasar manualmente... en estos momentos no puedo evitar acordarme de esa dichosa melodía: siempre que vuelves a casa, me pillas en la cocina, embadurnada de harina con las manos en la masaaaa... Pues eso amasamos hasta que quede la masa bien unida. La dejaremos reposar mínimo una media hora. 


Cuando la masa haya reposado, la dividimos en cuatro partesSi queréis que las cuatro sean similares, podéis pesarlas en la báscula. 



Una vez tengamos las cuatro porciones y para que la masa no nos saque de quicio, lo mejor es poner cada trozo entre dos papeles vegetales, con una mano sujetar el papel y con la otra, rodillo en mano, estirar. Al ser una masa delicada, se nos podría resquebrajar sin el truco del papel vegetal. Veréis que de esta forma, no hay opción para el cabreo ése que entra cuando estiras la masa y se rompe todo el rato.


Haremos cocas delgadas.

Ese mismo papel que hemos utilizado para estirar las cocas nos servirá para poner en la bandeja del horno y así no tener que engrasarla. 

Precalentamos el horno a 180 grados.

Con la yema que habíamos reservado mezclada con un poco de agua, pintamos las cocas, y espolvoreamos con las almendras o piñones. Si habéis escogido las almendras, podéis ponerlas en trocitos o picarlas, aquí también manda el gusto. 

Una vez el horno ya esté caliente introducid las cocas y dependiendo del grosor que tengan el tiempo para que queden hechas será de 15 a 20 minutos, vigilad y cuando estén doraditas ya podréis sacarlas y dejarlas enfriar en una rejilla

Como he mencionado antes es una masa delicada, lo cual requiere que tengáis cuidado a la hora de manipularlas si no queréis que os llegue un puzzle descuajeringado.



 ¡Feliç revetlla!

jueves, 5 de junio de 2014

Arroz con leche, leche con arroz

Vuelvo a sumergirme en las páginas del antiguo bloc de Carmen para interpretar y así elaborar otra de sus fantásticas recetas. Un clásico aquí y allende los mares, ya que este delicioso postre se elabora en muchos lugares y aunque cada cual traiga consigo diferencias en algunos ingredientes y modos de elaborar, la base es la que importa, como reza el título.

Personalmente este dulce me transporta a mi infancia y las meriendas en las granjas del barrio gótico de Barcelona donde no podía conformarme con comerme sólo una ración. 


Nos quedamos con el título Arroz con Leche a la Aurora como originariamente viene en el bloc. Los ingredientes para primer paso o base son:

400 gr. de arroz redondo (el de toda la vida) 

2 litros de leche entera.

250 gr. de azúcar blanca.

50 gr. de mantequilla.

1 Rama de canela.

Una cáscara de limón.

Ingredientes para el segundo paso:

2 Huevos. 

500 ml de leche entera.

3 Cucharadas de azúcar blanco.

1 Cucharadita de maicena.

1 Vaina de vainilla.

Para facilitar la elaboración de esta receta y de otras haced una mise en place (ingredientes y utensilios a mano y bien ordenados), facilita la tarea aunque es opcional ya que cada uno trabaja a su manera. Con esta receta en cuestión la recomiendo más que en otras. 

Introducid en una olla un poco grande todos los ingredientes del primer paso: acordaos que son dos litros de leche. Además sera más fácil a la hora de remover si no se nos desborda por haber errado en la elección del tamaño. A fuego suave, dejaremos que se vaya haciendo el arroz e iremos removiendo de vez en cuando.

Mientras se va haciendo el arroz, iremos haciendo el segundo paso. De los 500 ml. de leche, separamos y reservamos una tacita. En un cazo ponemos el resto de la leche con las tres cucharadas de azúcar y la vaina de vainilla a fuego suave, hasta que hierva y removiendo para que no se pegue.

Vamos dejando que hierva la leche con la vainilla y el azúcar y mientras en otro bol mezclaremos la tacita de leche que habíamos reservado con las dos yemas de los huevos (las claras las dejamos para después) y la cucharadita de maicena. Reservamos.

Cuando la leche con la vainilla hierva, introducimos la mezcla de los huevos y maicena, se remueve sin parar con las varillas o cuchara de madera, aunque es mejor con varillas de cocina, durante cinco minutos y pasados éstos se mezcla todo con el arroz. Esto ayudará a que se espese mejor el arroz con leche y quede más cremoso. Removemos y dejamos que se vaya haciendo el arroz hasta su punto óptimo, arroz nini, ni duro ni pasado. Acordaos de remover de vez en cuando hasta que llegue a ese punto. 
Textura cremosa

Y por último, podemos preparar un merengue con las dos claras, pero es a modo de decoración. No es esencial para el sabor. 

Si queréis hacer un merengue os recomiendo una batidora de varillas, porque hacerlo a mano es un poco cansado y con la batidora de varillas queda genial. Batid las dos claras recién sacadas del frigorífico y cuando estén empezando a montar poned un poco de azúcar

Una vez hecho el arroz lo pasamos a una fuente y lo dejamos enfriar a temperatura ambiente. Cuando este frío lo podemos pasar al frigorífico o comerlo caliente. 

Si habéis hecho el merengue, podéis usarlo para decorar con manga pastelera y boquilla rizada en la fuente común o poner con una espátula, azúcar glas y quemar con soplete con cuidado de no quemarse. En las fotografías veréis las  diferentes opciones, la de la receta, las clásicas y la alternativa. 

Decorado con canela en rama
Decorado con merengue y guindas

















Decorado con canela en polvo
Decorado con merengue quemado al soplete


Espero que disfrutéis con otro de nuestros clásicos dulces.

jueves, 29 de mayo de 2014

Tuneando chocolate: primera parte

Abro el armario y me encuentro varias barras de chocolate abiertas: "vaya y ahora ¿qué hago?" Una de dos, o las meto en la nevera o me invento algo. La primera opción no me convence mucho porque el sabor y la textura que tiene el chocolate de nevera no me atrae así que opto por la segunda opción, al invento voy. 

Los ingredientes que he usado son:
  • Coco rallado.
  • Leche condensada.
  • Chocolates varios abiertos de comensales vergonzosos
Las cantidades no las he puesto porque depende del chocolate que tengáis por casa. Por la cantidad de bombones que han salido en la foto y a modo orientativo os podría decir que he usado:
  • 100 gr. de coco rallado.
  • 150 gr. de chocolates variados: negro y chocolate con leche.
  • 200 gr. de leche condensada.
En un bol mezclamos el coco con la leche condensada. Lo mejor es utilizar algo para mezclar tipo cuchara porque tendremos tiempo después de pringarnos las manos, para qué hacerlo antes de tiempo. Cuando la mezcla esté consistente como para poder manejarla como una especie de masa sin que se deshaga en el proceso, reservamos.

Ahora para el siguiente paso podemos optar por el plan A o plan B:

  • El plan A es poner encima de una bandeja un poco honda la rejilla del horno y así ir colocando las bolitas en la rejilla con cuidado. 
  • El plan B es ponerlas directamente en la superficie de la cocina. 
 
Si elegís la opción A el sobrante del chocolate caerá en la bandeja, es la opción más limpia, pero si las bolitas han quedado un poco blandas se pueden deformar. La B es ponerlas directamente en la superficie de la cocina (si es mármol, mejor) o ponerlas encima de un plástico o silicona. El inconveniente de esta opción es que el chocolate se expandirá por la superficie y quedara como un cuadro de Pollock.

Después de que hayáis elegido A o B ponemos el chocolate al baño maría a fuego lento para que vaya deshaciéndose. Un pequeño inciso: si mezcláis chocolates diferentes como ha sido en este caso, veréis que no se derriten por igual, paciencia y a fuego lento aunque para acelerar un poco el proceso podéis ir removiendo con cariño. Mientras haremos las bolitas (ahora es el momento de pringarse las manos) dejando el tamaño a vuestro gusto: según queráis más relleno o más cobertura.

Cuando el chocolate esté derretido, con cuidado y con una cuchara o manga, iremos cubriendo las bolitas: a más cantidad de chocolate dejemos caer mayor grosor tendrá la cobertura final,  aquí a gusto de cada uno. Una vez cubiertas las dejaremos templar y pasado un rato, con cuidado ya que estarán un poco pegadas, las pondremos en un plato y las meteremos en el frigorífico para que acaben de enfriar y para que se endurezca la cobertura. 


Una vez enfriadas las volvemos a manipular con cuidado porque se habrán vuelto a pegar un poco. Con la ayuda de espátula de cocina o cuchillo las despegamos y las ponemos en las cápsulas del tamaño de las trufas.

Ya tenemos nuestros bombones de chocolate rellenos de coco.



Esta receta es muy fácil, lo complicado es limpiar los utensilios que utilicemos: para evitar que se seque el chocolate y sea más difícil limpiarlo dejar unos minutos en agua caliente y saldrá fácilmente.

Y con el chocolate que haya caído en la bandeja del plan A o el sobrante que hayáis rascado de la superficie del plan B guardadlo y haremos otra receta en la segunda parte de tuneando chocolate. ¡Será chispeante!

martes, 27 de mayo de 2014

Una de dulces: receta de leche frita

Vamos con otro dulce tradicional que se elabora hace años en varias regiones de España aunque no se sepa muy bien la procedencia ya que varias zonas se adjudican el invento. En algunas pastelerías elaboran esta deliciosa receta, aunque donde se elabora más es en conventos y ya que no está a mano recurrir al torno -esa ventanita donde se pica para que una monja de clausura te atienda tras el "Ave María"- aquí os paso la fácil pero no por eso menos suculenta delicia.

Aunque el tema de los dulces y más en estas fechas puede sonar a prohibitivo por el veranito y la playa, por qué no darse un capricho, un desayuno especial, una merienda golosa... eso sí con moderación, ¡no os deis un atracón que enganchan de lo buenas que están!

Ingredientes para el primer paso
      
3/4 de litro de leche entera.
75 gr. de azúcar blanco.
30 gr. de harina de trigo.
2 yemas.
Un poco de ralladura de cáscara de limón.
25 gr. de mantequilla.
20 gr. de maicena.



Ingredientes segundo paso y para rebozar:

2 huevos.
Pan rallado.
Harina de trigo.
Aceite de oliva.
Azúcar blanca.
Canela.

PRIMER PASO

  1. Batimos las yemas ligeramente, añadimos los 75 gr. de azúcar, los 30 gr. de harina y los 20 gr. de maicena, volvemos a batir todo junto y reservamos. 
  2. En un cazo mediano pondremos a calentar a fuego lento la leche; cuando esté caliente añadiremos la mantequilla y la cáscara de limón. Removemos y antes de que hierva incorporamos las yemas que hemos batido con la harina, el azúcar y la maicena. 
  3. Lo dejamos a fuego lento para que se vaya espesando la mezcla, removiendo de vez en cuando, ¡vigilad que no se os pegue! si os vais a jugar una partida al ordenador poned pausa y vigilad cómo va espesando la crema. Seguid hasta que la mezcla esté bien espesa.

Mientras se va espesando y vais removiendo, engrasad el fondo y laterales de un recipiente un poco hondo, fuente de horno o molde cuadrado, aunque recordad que después cuando enfríe tenéis que cortar a cuadraditos o rectángulos, así que si el recipiente es de cristal mejor, porque si lo ponéis en un molde de silicona, adiós molde, lo digo por experiencia...


Cuando la mezcla esté espesa, le retiramos la cáscara de limón y la volcamos en el recipiente. Dejadla enfriar a temperatura ambiente un poco, se enfriará un poco más rápido si la ponéis encima de una rejilla. Cuando esté a temperatura ambiente, terminad de enfriarla en el frigorífico.

SEGUNDO PASO

Cuando saquéis la masa del frígorífico bien fría ya podréis cortarla. Las rebozaremos con los ingredientes del segundo paso:
  1. Primero las pasamos por harina, siguiente las bañamos en el huevo batido y por ultimo las pasamos por el  pan rallado
  2. En una sartén con  aceite abundante y bien caliente, sumergimos las porciones de leche frita dorándolas, no es necesario freírlas demasiado. 
  3. Las dejamos escurrir en papel absorbente y mientras se va escurriendo el aceite podemos hacer una mezcla en un bol con azúcar y la canela para espolvorear, aquí las cantidades van al gusto de cada uno o como si solo queréis poner azúcar. Si no os gusta notar los granos del azúcar puede ser glas. Como digo, al gusto de cada paladar.










Pueden llegar a conservarse hasta tres días, pero recién hechas están deliciosas: ¡cuidado con no quemarse!




miércoles, 16 de abril de 2014

Cata de Torrijas: sabor a Semana Santa

En un país multicoloooOOr nació una abeja... Ups! Sorry, me he equivocado de historia. La que nos ocupa en esta entrada es la de un típico dulce de Semana Santa aunque en algunos países se consuma en ésta y en otras fechas.

La primera vez que se citan las torrijas es en el siglo XV como reconstituyente para mujeres parturientas por su alto poder energético. En versión moderna: una bomba calórica. También se cree que se hacían en Semana Santa pues era una forma de reutilizar el pan que se comía menos por la prohibición de comer carne, su compañero de estómago. Como otras recetas, procede del aprovechamiento de las sobras o de la frase "aquí no se tira nada", lo cual va que ni pintado con la esencia del blog, así que vamos allá. 

A propósito del titulo, hemos probado varias recetas. Dan fe de ello familiares y amigos que han sido probadores de las torrijas, incluida mi persona. Que no se diga que los uso de conejillos de indias, aunque como bien dice un buen amigo, ¿quién se resiste a una dulzaina? ¡No seré yo!

Empezaremos con la clásica por excelencia: 

Torrijas de vino 

Esta receta es de un libro que me encanta. Si os gustan las recetas tradicionales españolas éste os lo recomiendo porque además viene salpicado de historia y anécdotas del escritor Juan Eslava Galán y su hija Diana Eslava. El título del mismo es Cocina sin tonterías.

Para ello necesitaremos:

1 barra de pan, incluso del día anterior (a gusto de cada uno la clase de pan, baguette, etc...) 
1 rama de canela 
1 cáscara de naranja
2 cucharadas de azúcar
500 ml de vino tinto
2 huevos
1 pizca de canela en polvo
Aceite de oliva suave


Os recomiendo que hagáis una buena mise-en-place que traducido es poner todos los ingredientes y utensilios que necesitéis cerca y ordenados. Os facilitará muchísimo la tarea de cocinar siguiendo recetas. 
En una olla ponemos a hervir el vino, añadimos el azúcar, la rama de canela y la cáscara de naranja.
Dejamos hirviendo a fuego medio unos 10 minutos. Retiramos el vino del fuego, lo colamos y lo dejamos enfriar. Cortamos una barra de pan en rebanadas de un dedo de grosor. Las colocamos en una fuente y las rociamos con el vino hasta que queden empapadas. Pasamos las rebanadas por huevo batido. Las freímos por ambos lados en una sartén con abundante aceite cuidando de que se doren sin quemarse. Las colocamos en una fuente con papel absorbente y las espolvoreamos con azúcar y canela.


Vamos a por la segunda, otro clásico: 

Torrijas de leche 

Esta receta es del bloc de Carmen, un tesoro descubierto del que hablamos en una entrada anterior y en el que pienso volver a sumergirme todas las veces que pueda y seguir descubriendo pequeños premios al interpretar sus recetas.

Ingredientes para lograrlo:

18 rebanadas de pan (dependiendo de la clase de pan que uséis para la receta os saldrán más o menos) Pero así esta puesto en la nota y quería ponerlo tal cual.
500 ml de leche
5 cucharadas de azúcar
1 rama de canela
Canela para espolvorear
Harina
2 huevos
Aceite de oliva suave


Ponemos a calentar la leche con el azúcar y la rama de canela. Mientras se calienta, cortamos las 18 rebanadas de pan, el grosor es a gusto de cada uno, si no la vais a consumir el mismo día, mejor será que no las cortéis muy gruesas ya que no absorberán la leche de la misma forma. Consumidas el mismo día, esta diferencia no se nota, pero transcurridos un día o dos sí porque el pan se reseca. Colocamos las rebanadas en una bandeja o fuente onda porque cuando la leche se haya calentado (no hervido) tendréis que volcar el contenido sobre las rebanadas de pan para dejarlas en remojo. Transcurrida media hora, se pasan por harina y huevo batido, a continuación las freímos en abundante aceite que esté muy caliente y las dejamos escurrir en un plato con papel absorbente. Una vez que el papel haya hecho su cometido, se espolvorean con azúcar y canela en polvo. Estas torrijas se recomiendan comer calientes o, mejor dicho, templadas, no vaya a ser que nos quememos y eso estropearía el placer que produce dicho tesoro...